Los toros de San Fermín se quedarán en Salamanca

el taxidermista salmantino jose luis martín moro será el encargado de preservar los 60 animales que se lidiarán durante las fiestas de San Fermín 2017

José Luis Martín Moro, en el callejón de la plaza de toros de Pamplona, durante la corrida de rejones del primer día de feria.

Entre la multitud de personas que se han dado cita en plaza del Ayuntamiento de Pamplona para vivir el Chupinazo que enciende los ‘sanfermines’ de 2017 se encuentra el salmantino José Luis Martín Moro. Pero su papel no es de mero visitante, va mucho más allá, es uno de los actores que participa en este gran espectáculo internacional, íntimamente unido a los toros.

Martín Moro, de Ciudad Rodrigo, es taxidermista profesional y uno de los pocos profesionales de este gremio que trabajan en España. Su empresa Ibernatur, ubicada en Serradilla del Arroyo, será la encargada, en exclusiva, de llevarse todos los toros que se lidien en la plaza pamplonica y que previamente habrán recorrido las calles en los encierros matinales. “Es todo un orgullo para mí, que me hayan dado la concesión de todos los toros. Llevo cuatro años viniendo a ‘sanfermines’, pero sólo me había quedado con algunas corridas. Para un aficionado y mirobrigense como yo, supone una gran satisfacción; los profesionales han confiado en mí, es la recompensa a años de trabajo”, comenta el salmantino.

Mientras charlamos, José Luis, teléfono en mano, trata de hacerse un hueco entre la gente, camino de la plaza de toros. Se va a sortear la segunda corrida de la feria, los toros del maestro Capea, otro salmantino protagonista en San Fermín. La semana va a ser dura, comenta el de Serradilla: “El horario de trabajo va a ser intenso: despertador a las cinco de la mañana para llegar a tiempo al encierro; sorteo de toros de la corrida vespertina al mediodía; comida y a la plaza de toros para asistir a la corrida; y nada más terminar, al matadero, donde se desuellan los animales. Al final, mi jornada culmina pasada la una de la madrugada. No queda mucho tiempo para disfrutar de la fiesta”, comenta el salmantino. Y es que el taxidemista tiene que revisar cada uno de los animales que llegan al matadero y es él mismo, quien se encarga de preparar las cabezas de los astados para que queden limpias antes de meterlas en las cámaras frigoríficas. “Es muy importante limpiar la sangre del pelo antes de congelarlos para que no se estropee”, recalca. Una vez terminada la feria y en función de las solicitudes que haya recibido, decidirá qué cabeza tiene que ser curtida primero y cuál tendrá que esperar en el congelador.

Existe una jerarquía a la hora de conceder los ejemplares lidiados. Primero, la empresa que lleva la gerencia de la plaza, después los toreros, los ganaderos y, finalmente, el aficionado

Las cabezas de los toros de San Fermín son un bien muy preciado para los aficionados taurinos, por ello se establece una jerarquía a la hora de conceder el trofeo. Prioridad absoluta para la empresa que se encarga de la gerencia de la plaza de toros, que es Casa Misericordia. En esta ocasión no están interesados en quedarse con ninguna de ellas; así que serán toreros y después ganaderos quienes tengan este privilegio. En último lugar es el aficionado el que puede quedarse con la cabeza del morlaco.

José Luis Martín Moro tendrá un duro trabajo de taller por delante. A los 60 toros de San Fermín se sumarán otras ferias a las que acude habitualmente, como la de Santander, por ejemplo. “Este año voy a duplicar el número de animales que trato habitualmente, pero no podía dejar pasar una oportunidad tan importante”. Naturalizar una cabeza supone una media de cuatro meses de trabajo, “los procesos de taxidermia son muy largos y exigen de técnicas y productos muy especiales y costosos. Utilizo productos que emplean los protésicos dentales, por ejemplo. Me ha llevado tiempo encontrar aquellos productos que dan el mejor rendimiento y consiguen el acabo más natural y real posible”.

El mundo del toro es su pasión desde niño, conoce las características morfológicas de cada encaste y esto le permite dar el acabado perfecto a cada toro. “No es lo  mismo un ‘vitorino’, fino de cara y con poco cuello, que un ‘juanpedro’ mucho más robusto”, detalla.  Como característica de su proceder en el proceso de taxidermia, martín Moro siempre utiliza la osamenta craneal del astado, “de esta manera conservo las medidas exactas de su cabeza y mucho más sencillo dar el tamaño y el volumen que ha tenido el animal en vida”. En este proceso artesanal, debe ocultar las cicatrices que dejan en la piel las banderillas o el estoque o reparar los cuernos que se astillan o rompen. “En el caso de los encierros, como es en estos de Pamplona, si el toro derrota en la talanquera hay que reparar la cornamenta”.

En cuanto a la expresión final del animal, depende también del cliente. Comenta el de Serradilla, que si se trata de un corredor, prefiere la expresión agresiva del toro del encierro, con la cabeza y los pitones arriba; sin embargo, el torero prefiere que se refleje la nobleza del astado.

Respeto

A la pregunta de si corre en los encierros de San Fermín, José Luis es rotundo: “No, cuantos más toros conservo, más respeto les tengo. Además, aquí en Pamplona te das cuenta de la irresponsabilidad de numerosos corredores. No exagero si digo que de cien corredores, sólo uno sabría cómo actuar ante una situación complicada. Además, este año he perdido a dos amigos en las plazas de toros. El respeto es esencial”.

Como amante del Carnaval del Toro de Ciudad Rodrigo, José Luis encuentra claras diferencias entre los dos encierros. “En el caso de ‘sanfermines’ el toro va siguiendo a la masa para que le deje un claro por donde continuar. No tiene espacio, así que son los corredores quienes le guían. No así en Ciudad Rodrigo, donde el toro tiene más espacio y por tanto, más tiempo para pensar”. Otra diferencia a la que hace referencia el salmantino es que en las calles de la capital navarra los animales no aploman, no pueden sujetar el peso de su cuerpo en el suelo para empujar y apretar, debido al pavimento. Este es uno de los factores que evita mucho más incidentes y cornadas graves en San Fermín.

Martín Moro con el maestro Capea en el sorteo de los astados de la corrida de rejones.

Dejamos a José Luis en el callejón del coso pamplonica, atento a cada uno de los astados salmantinos de la corrida de rejones del primer día de feria. Morirán en la plaza pero su recuerdo pervivirá para siempre gracias al trabajo artesanal de este amante de los toros.

 

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