Las reservas de los embalses de la provincia sostienen la media regional

Aldeadávila, casi al 90 por ciento; Santa Teresa, al 42 y Almendra, al 41 por ciento, mantienen su caudal a pesar de la sequía que afecta sobremanera a León y Palencia y, fuera de la región, de forma especial a la cuenca del Segura

Imagen actual del pantano de Santa Teresa, desde el mirador de Salvatierra de Tormes.

La Agencia Estatal de Meteorología acaba de publicar los datos hidrológicos del año, el llamado Informe Hidrológico, -que corresponde al período comprendido entre el 1 de octubre de 2016 y el 30 de septiembre de 2017-. Según esa información, ha sido un año muy seco en el conjunto del país y el octavo en el ránking con menos precipitaciones desde 1981.

Esta situación afecta directamente al estado del agua embalsada en el territorio nacional. Nuestras reservas se encuentran al 38,8% según la última medición, del 3 de octubre. Pero no todas las cuencas están sufriendo las consecuencias de la sequía del mismo modo. En Castilla y León, por ejemplo, el agua embalsada está por debajo de la media, al 32% de su capacidad, aunque son las provincias de León y de Palencia las que sufren las peores consecuencias. Preocupa especialmente la escasa reserva del pantano leonés de Barrios de Luna, al que solo le queda el 5% de su capacidad y del pantano de Aguilar de Campó, en Palencia, con el 10%.

Salamanca

Diferente es el panorama en la provincia de Salamanca. Los embalses de nuestra provincia están a día de hoy a una media del 42 por ciento de su capacidad (sólo cuatro puntos por debajo del promedio de la última década), es decir, la más elevada de toda la cuenca del Duero, ya que la aportación de los ríos Tormes y Águeda se mantiene por encima de otros caudales en otras provincias, más afectadas por la sequía como León (sistemas Órbigo y Esla) o Palencia.

Imagen antigua de los terrenos anegados por el Tormes en Salvatierra de Tormes en los años 90, cuando la sequía azotó la zona.

Favorece estos datos la situación del embalse de Aldeadávila -cuya presa es la estructura hidroeléctrica más importante de España-, que está al 90% de su capacidad. El de Almendra, también uno de los más grandes del país, se encuentra al 41% y el de Santa Teresa, el más cercano a la capital casi al 44%.

Santa Teresa

Concretando un poco más, el pantano de Santa Teresa que almacena las aguas del río Tormes y afecta directamente a la ciudad de Salamanca, muestra una situación de tranquilidad, al menos para los vecinos que viven a la orilla del embalse. “A pesar de la sequía, el pantano está a un buen nivel de agua. Más o menos como el año pasado. Sí, es cierto que en estos últimos meses ha bajado de manera significativa, pero nada que nos haya alarmado”, comenta Juan Valle, el alcalde de Salvatierra de Tormes, una de las localidades bañadas por este acuífero.

El puente de hierro que desapareció tras la construcción de la presa de Santa Teresa.

Explica el edil de esta hermosa localidad, cuya historia más reciente está marcada por las actuaciones ejecutadas en el río Tormes, que sólo han visto el fondo del cauce del río en el año 90. “Hubo una gran sequía y además debieron de realizarse tareas de mantenimiento en la presa, lo que permitió a los vecinos y a los cientos de visitantes que se acercaron descubrir lo que el agua anegó cuando se construyó el dique en el año 1960”. La sequía de los años 90 dejó ver las huertas y los restos de los puentes que antaño unían las orillas del río. “El puente de hierro era una construcción que todos recordamos; del puente romano, en cambio, ya solo quedaban los pilares, pues desapareció tras la riada de San Policarpo en 1926”, puntualiza.

Aunque estos días se acerca hasta el pueblo algún curioso para saber si se aprecian restos de edificaciones en las zonas donde el agua se retira, -alentado por lo que ocurre en otros pantanos de la región-, lo cierto es que el de Santa Teresa sigue ocultando los restos de una vida pasada que quedó sepultada con el desarrollo hidrológico.

Datos

Por su volumen de 496 millones de metros cúbicos, el embalse de Santa Teresa es el segundo más grande (después del de Riaño) de todos los que el Estado ha construido en la cuenca del Duero. Situado al sur de la provincia de Salamanca, cumple una misión fundamental en la regulación del río Tormes, que nace en la sierra de Gredos y desemboca en el Duero después de atravesar las comarcas del Campo Charro, Tierra de Alba y Campo de Ledesma, además de cruzar la capital salmantina.

La presa que lo forma fue terminada en el año 1960 y es de las llamadas de gravedad en planta recta con una altura de 60 metros sobre la cimentación y una longitud superior al medio kilómetro. Está dotada de cinco compuertas capaces de aliviar, en conjunto, 2.050 metros cúbicos por segundo, lo que produce un espectáculo visual espectacular las escasas ocasiones en las que se precisa abrir las compuertas simultáneamente.

El embalse de Santa Teresa permite el riego de unas 65.000 hectáreas, además de garantizar el abastecimiento de agua potable a numerosas localidades, entre las que se encuentra la propia ciudad de Salamanca. En sus aguas claras y frías está permitida la práctica de una amplia variedad de deportes náuticos, incluyendo la navegación a motor.

Embalses de Salamanca

Águeda: Al 22,73% . Río Águeda

Almendra: 41,64%. Río Tormes.

Aldeadávila: 90,35%. Duero.

Navamuño: 42, 86%. Cuenca del Tajo.

Santa Teresa: 43,75%. Tormes

Saucelle: 97, 8%. Río Duero.

Villagonzalo: Río Tormes

Irueña: 36,36%. Río Águeda.

Linares de Riofrío. Ary. Honfría.

Manufacturas Béjar (Béjar). Pertenece a la cuenca del Tajo.

Riolobos (Campo Peñaranda). Arroyo de la Dehesa

San Fernando: Río Tormes

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