‘Las dos Fridas’, el grito por México de la actriz salmantina Guadalupe Lancho

La intérprete, que se encuentra desde marzo en el país inmersa en importantes proyectos artísticos, ofrece un emotivo testimonio sobre lo vivido tras el seísmo y la gran ola de solidaridad que ha generado la catástrofe

Guadalupe Lancho interpreta a Aldonza en la obra 'El hombre de la Mancha' / Foto: Edgar Negrete

El pasado mes de marzo, la actriz salmantina Guadalupe Lancho llegó a México para encarnar a Aldonza/Dulcinea en El hombre de la Mancha junto a Benny Ibarra, de Timbiriche, una experiencia artística que califica de “impresionante”. La temporada terminó a finales de agosto, y actualmente Lancho protagoniza el musical Siddharta en Ciudad de México. Posteriormente estará en el Festival Cervantino de Guanajuato con la obra Martí, versos de Cuba, estrenada en España hace dos años. 

Pero si su experiencia artística en el país le está resultando “impresionante”, lo vivido tras el último terremoto de México ha despertado en ella un sinfín de emociones y una clara determinación, la de formar parte de un movimiento único de solidaridad y hermanamiento. De todo ello nos hace partícipes a través de un testimonio que es, a la vez, una “terapia” personal y una invitación a que los ciudadanos de Salamanca formen parte “de esta gran cadena humanitaria con su granito de amor-arena”:

Las dos Fridas

Dicen que la necesidad de ser escuchado es tan importante como la de sobrevivir. Quizás por eso necesito gritar a mis hermanos y amigos salmantinos lo que se siente. Yo estoy viva por una razón… Que una de ellas sea ayudar y animar a los salmantinos a pertenecer a esta gran cadena solidaria, el verdadero milagro tras los terremotos, un ejemplo para el mundo de cómo podemos ser, de cómo debemos ser, de cómo construir… reconstruir mano a mano, piedra a piedra, un mundo mejor.

Imagen del cuadro ‘Las dos Fridas’, de Frida Kahlo.

Tres terremotos en apenas 15 días, una semana de negación, de no querer parar para reparar, asimilar y recomponer los trocitos del alma de los que hemos sobrevivido. No solo los edificios se han colapsado, también el estado de ánimo de los que estamos bien… Pero no estamos bien… Y a pesar de ello, necesitamos seguir ayudando como único modo de sanar nuestro espíritu.

Quizás este cuadro, Las dos Fridas, representa a la perfección la polaridad de lo que se siente cuando ocurren acontecimientos de tal magnitud. Frida… esa figura que encarna como nadie la constante superación del dolor como forma de vida y la transmutación en arte de todo ese sufrimiento.

Aquí el hecho de ayudar se ha convertido en…UN ARTE… Cada uno utiliza sus talentos para colaborar como puede, no siempre como quiere… En estos días, un médico es igual de valioso que un carpintero, un psicólogo, un electricista, un corazón amable que escucha y te ofrece aliento, agua, un teléfono, café o una mirada cómplice que no habla, pero entiende… Cada uno ofrece lo mejor que tiene.

Mientras una de mis Fridas está conectada a la fuerza de su corazón entero y sano , de su amor por los suyos, los que son y eran antes, los de allá, los de España… feliz por haber sobrevivido, la otra Frida, de corazón roto y dolorido, se siente culpable por no hacer más de lo que hace por los de acá, sus nuevos hermanos mexicanos, por no haber podido levantar piedras con uñas y dientes, por enmascarar su sufrimiento, por no querer mostrarlo. Permanece impermeable para seguir adelante… Sin embargo, las dos somos la misma… unidas en una sola.

El cielo tormentoso es reflejo de mi caos interior, como el de Frida… Pero al igual que ella, no voy a renunciar a una vida llena de colores. Y estoy en el país del color, un México absolutamente mágico donde la tierra se abre… ¡pero la gente se junta!

De la brutalidad de los acontecimientos han surgido los más bellos gestos, la más bella creatividad, las más hermosas iniciativas.

Jamás olvidaré los puños en alto pidiendo silencio para intentar escuchar algún signo ahogado de vida entre los escombros… Los aplausos a un perro exhausto que ha marcado unas cuantas vidas durante la noche… Las muestras de cariño de personas desconocidas…

Ya no somos los mismos… Afortunadamente, ya no lo somos. Somos seres más conscientes y solidarios. Somos los que sonreímos al desconocido porque quizás sea él quien te salve en la próxima ocasión…

La actriz salmantina, con una de las lámparas del proyecto Hagamos Luz.

Mucha gente se ha quedado sin hogar. Cada damnificado es un motivo para seguir en acción. La noche es dura en albergues y zonas de derrumbe, pues la mayoría de las veces carecen de luz y una linterna puede convertirse en el objeto más preciado.

Y de ese afán de ser útiles surgió la iniciativa HAGAMOS LUZ, en la que estoy inmersa estos días. La escenógrafa María Vergara entendió rápidamente que podía realizar lámparas con material reciclado y se puso a trabajar de inmediato. Rápidamente se extendió la propuesta y, ayudados por donaciones y una logística de ciclistas y motoristas, estamos repartiendo diariamente cientos de lámparas al caer la noche, en Ciudad de México y zonas afectadas, como Puebla o Morelos.

Esta bella metáfora ilumina los corazones de muchos mexicanos, empezando por los nuestros, que se sienten finalmente… ¡útiles!

Pertenezco a un enjambre de corazones solidarios, unidos por la miel más dulce, la del amor profundo e incondicional por el prójimo. Me encantaría hacer partícipes a los salmantinos de esta gran cadena de ayuda humanitaria, aportando donaciones a organizaciones que merecen nuestra confianza.

Los edificios dañados siguen colapsando, hay miles de personas sin hogar y lo peor no va a pasar en unas semanas. Cuando la gente vuelva a la cotidianidad de sus vidas, la solidaridad y la energía se irán diluyendo.

Hay que entender muy bien cómo ayudar a poblaciones específicas que no entienden de alimentos enlatados, ni medicamentos envasados… Poblaciones que han perdido sus centros de reunión, sus iglesias, el centro de sus vidas en comunidad… Por eso es importante que las donaciones económicas sigan llegando estos meses a través de organizaciones que saben cómo reconstruir y ayudar de forma concreta.

Me pregunto qué pasaría si todos conservásemos esta actitud para y por siempre en nuestras vidas, aunque no haya sismos ni huracanes… Da que pensar.

Vine a este país hace siete meses para encarnar a Aldonza-Dulcinea en El Hombre de la Mancha en el teatro más bello de la ciudad. Y si algo se ha impregnado en mi alma es el espíritu de ese personaje femenino, nuevamente polarizado, como Las dos Fridas, entre su luz y su sombra, motor de transformación, luchadora incansable, que decide creer en su parte más luminosa y abanderar las palabras de su Quijote: “Con fe lo imposible soñar, al mal combatir sin temor, luchar contra el miedo invencible, de pie… soportar el dolor”.

Hubiera sido incoherente no permanecer aquí, no pelear como Quijote, contra un gigante devastador que tiembla y, sin embargo, ha sacado lo mejor de las personas.

Cómo colaborar:

– Cruz Roja (SISMO MÉXICO)

Fundación Chespirito IAP (APOYEMOS LA RECONSTRUCCIÓN)

Iniciativa #LoveArmyMéxico (apoyada por Miguel Bosé)

www.techo.org/México

Cáritas Puebla

– A nivel particular, contactaré con mi círculo salmantino para donaciones a la iniciativa
#HagamosluzMéxico, aún no se ha creado una plataforma o cuenta para hacerlo oficialmente, pero tenemos página en Facebook para quien desee información: Hagamos Luz México

Guadalupe Lancho

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