La autoestima, un arma frente al desempleo ‘senior’

Un informe acaba de poner en cifras lo que ellos saben: siete de cada diez parados mayores de 55 años creen que no podrán volver a trabajar nunca, y el 90% está convencido de que su edad es la 'culpable' de la falta de oportunidades. Pero hay historias que demuestran que nunca hay que darlo todo por perdido

Imagen de uno de los cursos de soldadura que ofrece Cáritas.

Cuando cerró el restaurante en el que llevaba 12 años trabajando como camarera, Caridad Colmenar pensó que la experiencia iba a servirle para encontrar otro empleo. Al fin y al cabo, nunca había estado en paro, y tampoco es de las personas que se vienen abajo con facilidad. Pero llegaron los “eres mayor”, “prefiero a una persona más joven”, “es que la edad que tienes…”.

Así, casi dos años en los que vivió “una desilusión tras otra” y su ánimo bajó al nivel del suelo. “Te hundes. Te preguntas: ¿ya no sirvo, tengo que quedarme en casa para siempre? Me hacían sentirme mayor. Lloraba mucho y me volví totalmente negativa”, cuenta. Caridad tiene 50 años, y en febrero por fin le ofrecieron una oportunidad en un conocido hotel de cuatro estrellas de la capital salmantina, donde trabaja como camarera de pisos. “Empecé sólo para un domingo, después seguí toda la semana y me han dicho que cuentan conmigo para este año. Me encanta lo que hago. Tanto la gobernanta como las compañeras son maravillosas. He recuperado la ilusión, la iniciativa, las ganas de superarme… Ha sido una inyección de energía”, reconoce.

Para llegar a eso, ha sido necesario un proceso de orientación, reciclaje y acompañamiento que, en su caso, llegó de la mano de Cruz Roja y el Proyecto de Apoyo al Empleo para Mayores de 45 años EntrEdades, financiado por el Fondo Social Europeo. Un resapaldo que ha supuesto un antes y un después en su vida. El antes fue la desesperación.

Acompañamiento

José Luis Rodríguez, técnico de Empleo de Cruz Roja, junto a Caridad Colmenar.

Caridad reconoce que se ve reflejada en el dato que estos días ha salido a la luz a través de un estudio de la Fundación Adecco: siete de cada diez desempleados mayores de 55 años creen que no podrán volver a trabajar nunca. Demoledor. Llegó un momento en que ella así lo sentía. Afortunadamente, el apoyo de Cruz Roja y, sobre todo, su determinación le han demostrado que no tiene por qué ser así. “Caridad es el ejemplo de que salir de esa percepción de ‘ya no veo salidas’ y transformarla en ilusión y esfuerzo conduce a un resultado positivo. En este sentido, es fundamental trabajar la autoestima para que la persona se convenza de que depende de ella”, explica José Luis Rodríguez, técnico de Empleo de Cruz Roja, quien admite, sin embargo, que las dificultades a las que se enfrentan los desempleados crecen significativamente a medida que avanza la edad.

Un reciclaje necesario

“No es ya a partir de los 55 años. El problema empieza a ser muy evidente con 45, 46 o 47 años, cuando empiezan a percibir cierta rechazo social y la aparición de excusas del tipo: buscamos a alguien más joven”, indica. Como recoge la Fundación Adecco en el IX Informe Tu Edad es un Tesoro: Mayores de 55 años en riesgo de exclusión, “en un mundo altamente competitivo, las empresas tienen tendencia a decantarse por los más jóvenes, a los que asocian con más formación, flexibilidad y rentabilidad, y también porque muchos desempleados senior provienen de sectores que ya no generan oportunidades profesionales, por lo que tienen que reciclarse para volver a ser empleables y actualizar sus técnicas de búsqueda de empleo”.

Es lo que ha hecho Ángel Zarzuelo, que a sus casi 55 años vuelve a buscar trabajo “como loco”. El pasado 22 de mayo terminó su contrato en la empresa de inserción La Encina, donde ha “disfrutado a lo grande” realizando tareas de mantenimiento de jardines, una vocación “tardía” que descubrió gracias al proceso de orientación y reciclaje que inició a través del Área de Empleo de Cáritas. Ángel no lleva bien lo de estar parado, y cuando se le pregunta cómo ve el futuro, es contundente: “Jodido”.

Ángel Zarzuelo busca trabajo desde que terminó su anterior empleo.

Lleva un mes y medio echando currículos de nuevo, pero teme que le pase lo mismo que vivió antes de recalar en Cáritas. “Me decían que estaba en una edad poco prudente para trabajar o ya te llamaremos… Yo pensaba: ¡Más experiencia tendré! ¡Si puedo valer por dos chavales! Nunca perdí la esperanza, pero afecta bastante, y la moral cae en algún momento”, explica este hombre que espera no tener que agotar los ocho meses de paro que le han quedado tras su último empleo.

Él, que comenzó a trabajar en el campo siendo niño, se convirtió en ferrallista a los 16 años, una profesión que ha mantenido hasta que, en 2008, la crisis le pilló trabajando en Tenerife. “Me tuve que venir a mi tierra, y lo que me encontré fue más miseria todavía”, apunta, al tiempo que recuerda que antes “dabas una patada a una piedra y te salían tres trabajos”.

Pese a todo, no desespera. Sigue levantándose cada día a las 7:30, acude a clases de Internet y herramientas digitales y mantiene una intensa búsqueda de empleo. “Ojalá mañana me llamen de algún sitio y me ofrezcan un trabajo digno”, expresa. Sabe que no será fácil, pero la única opción es no rendirse.

Es lo que los profesionales de programas de inserción laboral como los de Cáritas y Cruz Roja tratan de inyectar en el ánimo de sus participantes. “La edad es una circunstancia. Cuando la rodeas y conseguimos hacer evidente lo que estas personas pueden aportar, se descubren valores como la confianza, la seguridad, el compromiso… Lo más importante es trabajar sus capacidades y habilidades para un puesto de trabajo, aunque antes es imprescindible mejorar su motivación y su autoestima, animándoles a que se centren en sus éxitos del pasado para, desde ahí, empezar a construir de nuevo”, resalta José Luis Rodríguez.

LOS DATOS

Castilla y León

Según el informe de la Fundación Adecco, elaborado a partir de una encuesta a 1.500 desempleados mayores de 55 años, cerca de 25.200 personas que superan esta edad buscan empleo en Castilla y León. El 74% lleva más de un año sin encontrar trabajo, y en seis de cada diez casos el desempleo supera los dos años.

Desesperanza

Siete de cada diez encuestados consideran que no podrán volver a trabajar nunca, es decir, que se han quedado fuera del mercado laboral para siempre. En este sentido, el 61% de los desempleados de más de 55 años declara no haber sido llamado para una entrevista de trabajo en el último año. Nueve de cada diez están convencidos de que la falta de oportunidades laborales se debe a su edad.

Una paradoja

Las posibilidades de encontrar empleo “caen estrepitosamente” a partir de los 55 años, justo cuando trabajar se convierte, precisamente, en una necesidad imperiosa. De hecho, el 40% de los desempleados de esta edad sigue teniendo hijos económicamente dependientes y un 35% continúa pagando hipoteca o alquiler.

Pautas

La Fundación Adecco propone cuatro pautas para mejorar las oportunidades de empleo a partir de los 55 años:

1. Comentar la edad con naturalidad y transparencia, sin esconderla, pero sin dar protagonismo a un dato que no determina las capacidades ni la profesionalidad.

2. Poner el énfasis en logros concretos alcanzados durante la carrera profesional.

3. Reciclarse (“toda competencia que se añada al CV te conectará con las nuevas necesidades del mercado laboral”).

4. Cuidar la autoestima: “huye de visiones apocalípticas, que tienen mucha fuerza en la mente y son muy destructivas”.

Cruz Roja

Durante el pasado año, por el Proyecto EntrEdades para mayores de 45 años de Cruz Roja pasaron 80 personas, consiguiéndose un porcentaje de inserción del 37%. En lo que va de 2017, se han registrado 53 participantes en un programa que apuesta por un acompañamiento personalizado e integral durante todo el proceso, en el que se evalúan las competencias de cada persona para saber cuáles son los mejores candidatos para los procesos de intermediación.

Participantes en uno de los cursos de Cocina de Cáritas.

Cáritas

Para la organización diocesana, “no acceder al mundo del trabajo dificulta una integración social completa, por lo que es fundamental trabajar en la inserción laboral de las personas más vulnerables”. El Área de Empleo de Cáritas lo hace a través de un seguimiento individualizado e integral cinco ejes: información, orientación, formación, intermediación y agencia de colocación.

PREJUICIOS

Como recoge el informe de Adecco, los mayores de 55 años constituyen “un sector de población que sigue siendo muy activo y que, en gran parte de los casos, atesora una dilatada experiencia”. Sin embargo, “los reclutadores suelen identificarlos con un perfil obsoleto, lo que les puede conducir al descarte automático”.

En estos momentos, existe una prestación de 426 euros mensuales para los parados de más de 55 años hasta su jubilación, pero no todos cumplen los requisitos. Además, muchas veces la cuantía no es suficiente para cubrir los gastos fijos.

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