Con 125.000 euros… no hay quinto malo

Aunque una vez más el Gordo no quiso aterrizar en Salamanca, la fortuna repartió 293.000 euros en décimos del segundo premio y de tres quintos, además de las aproximaciones y pedreas

Los propietarios del punto de venta de la calle Zamora festejan el segundo premio.

Lo más gordo que cayó este viernes en Salamanca gracias al tradicional sorteo de Navidad fue el segundo premio, el 51.244. Cierto es que su trascendencia nada tiene que ver con la del primero, pero seguro que para quien lleve en el bolsillo el único décimo vendido en la capital de este número los 125.000 euros conseguidos suponen bastante más que un pellizco de consolación.

No hay manera de que el bombo se decante por la provincia cuando marca el destino del premio principal en este ‘Día D’ de la Lotería Nacional, así que de nuevo el Gordo, el 71.198, pasó de largo por Salamanca, históricamente olvidada por esta Fortuna con mayúsculas. Pese a todo, a algunos les sonrió la suerte, y en su reparto mucho tuvo que ver el punto de venta situado en el número 48 de la calle Zamora, en la capital salmantina, que no solo ha expedido el único décimo agraciado con el segundo premio, sino que ha vendido otros cinco del 22.253, uno de los tres quintos premios que han ‘caído’ en la provincia, de modo que el establecimiento ha repartido un total 155.000 euros.

Buen comienzo

Para su propietario, Javier Mateos, una gran noticia, no sólo por la alegría de saberse ‘distribuidor’ de felicidad entre los agraciados, sino porque estos importantes premios suponen una agradable compensación al desvelo y el esfuerzo invertido en los últimos meses. Y es que éste ha sido su primer año al frente de este céntrico punto de venta, una administración en la que ha trabajado “toda la vida”, y de la que decidió hacerse cargo tras la jubilación del anterior propietario. “Mejor no se puede empezar”, confesaba minutos después de que los niños de San Ildefonso cantaran el segundo. Y eso que todavía no sabía que al rato llegaría el quinto, dotado con 6.000 euros al décimo.

El responsable de la administración del paseo del Rollo.

Además, con esta lluvia de ceros el lotero ha visto cumplido uno de sus deseos: que del bombo saliera algún premio vendido por terminal. Así los ciudadanos dejarían de ‘desconfiar’ tanto de este sistema de emisión de décimos que parece no convencer demasiado a los compradores de lotería. “Tanto el resguardo azul como el ticket de la máquina son tan válidos como el décimo tradicional; la única diferencia entre los tres es el tipo de papel”, recuerda Javier, una explicación que en su punto de venta repiten a menudo sin demasiado éxito, porque solo el 10% de la Lotería de Navidad que se comercializa se emite a través del terminal.

Casualidades de la fortuna, todos los grandes ‘picos’ que este jueves cayeron en Salamanca tuvieron salieron de un expendedor automático. La administración ‘Los Manolos’, situada del paseo del Rollo, distribuyó mediante este sistema 20 décimos de otro quinto, el número 58.808, agraciado con 6.000 euros, por lo que el total asciende a 120.000 Según su responsable, probablemente los boletos habrán alegrado la Navidad a los trabajadores de una empresa o a algún grupo de amigos.

Aurelio Martín, ‘Yeyo’, vendió un décimo de un quinto premio.

Otro ‘pellizco’ de 6.000 euros por décimo han ganado quienes eligieron probar suerte con el 00580, otro quinto premio, también muy repartido en el país, y que no se olvidó de la capital salmantina, ya que la Administración del centro comercial Vialia (paseo de la Estación) ha vendido un décimo del número. Y de nuevo la suerte estaba en la máquina, según confirmaba Palmira González, la propietaria del punto de venta.

Avanzada la mañana, y a falta de los dos cuartos premios, salía del bombo el número 22.253, el último de los quintos premios, que también ha esparcido alegría desde la administración de la calle Saavedra y Fajardo y desde la situada en el bar El Molinero, de la localidad salmantina de Villar de Ciervo, cuyo dueño, Aurelio Martín, más conocido como ‘Yeyo’, expresaba su alegría por el décimo vendido y desvelaba cómo fue expedido: el terminal. Visto lo visto, un gran repartidor de fortuna, pese a su escasa aceptación.

“Me lo dio el terminal al azar, pero voy a jugar todos los años al 22.253”

José Antonio Plaza, un joven de 32 años de Villar de Ciervo, es uno de los agraciados con 6.000 euros por este quinto premio

José Antonio Plaza (derecha), en el bar de Yeyo, El Molinero.

En Villar de Ciervo la población ronda los 300 habitantes, aunque en época navideña se reduce a la mitad, porque muchos las disfrutan en casa de los hijos y otros familiares. Uno de los que permanece en esta pequeña localidad salmantina es José Antonio Plaza, el joven de 32 años que llevaba en el bolsillo un boleto del 22.253, uno de los quintos premios que salieron ayer del bombo del sorteo de Navidad. Lo había comprado en el bar El Molinero, el establecimiento que regenta ‘Yeyo’ en el municipio, que ya repartió 100 millones de las antiguas pesetas en una Primitiva de 1989.

“Si compras un décimo en concreto nunca toca, así que pedí uno al azar, el que me diera el terminal”, cuenta. Y tocó. “Ahora voy a jugar todos los años al 22.253, claro”, confirma este joven, propietario de la empresa Construcciones y Excavaciones Plaza. Sabe que los 6.000 euros que encierra su décimo no le convierten en millonario, pero sí le han hecho llevarse “una buena alegría”.

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