Vega Rodríguez: “Creo que el próximo curso en EEUU será uno de los mejores años de mi vida”

Cuando era más joven (mucho más que ahora), colgó en su cuarto una larga lista de deseos por cumplir: tomar un batido de chocolate en una cafetería americana, visitar el Gran Cañón, pasar una Navidad en Florida, conocer los lagos Plitvice de Croacia... Es probable que empiece a tachar algunos pronto, porque una beca de la Fundación Amancio Ortega la llevará el próximo curso a EEUU

Vega Rodríguez pasará un curso académico en EEUU gracias a una beca de la Fundación Amancio Ortega.

Con solo 12 años, Vega Rodríguez se lió la manta a la cabeza y viajó sola hasta Inglaterra para una inmersión lingüística de tres semanas. “Cuando la vi en la fila del avión y me dijo ‘estoy nerviosa’, me eché a temblar, pero de pronto cogió la mano de una niña china que también volaba sola y se fueron caminando juntas. Pensé: ¡Qué pronto se me ha echado a volar!”, cuenta su madre, Consuelo. Tuvo que hacer transbordo en Amsterdam, extraviaron sus maletas… Repitió al año siguiente, y el de después, se fue a Irlanda. El próximo agosto, con 15 años, esta estudiante del IES Fernando de Rojas volará hacia un lugar todavía desconocido de EEUU para cursar el equivalente a 1º de Bachillerato en un High School del país gracias a una de las 500 becas que concede la Fundación Amancio Ortega. Serán diez meses sin visitas de la familia ni vacaciones en Salamanca por eso de la inmersión total. Pueden ser en el mismo Nueva York, “cerca del desierto o en un rancho en medio de la nada”. A Vega le da igual. Y su familia confía plenamente en ella.

¿Por qué decidiste solicitar una de estas becas?

Porque me encanta viajar y conocer sitios nuevos. Y también me apetecía muchísimo estudiar un curso en un instituto de Estados Unidos, donde las asignaturas optativas son muy diferentes, y te puedes encontrar desde cocina hasta guitarra o natación. Además, nos han animado a que, quitando las obligatorias, elijamos asignaturas que aquí no es posible realizar.

El programa ha registrado en esta edición cerca de 10.000 solicitudes para 500 plazas. ¿En algún momento pensaste que ibas a ser seleccionada?

Cuando hice el primer examen pensé que era imposible, y a lo largo de las siguientes fases, que era muy difícil. Mis expectativas eran muy bajas, así que también tenía claro que si no me seleccionaban no pasaba nada.

Para la selección se tiene en cuenta el expediente académico, la renta familiar y pruebas escritas y orales en lengua inglesa. ¿Cómo fueron los exámenes?

A mí me preguntaron sobre la gimnasia rítmica, porque la practico desde los 6 o 7 años, y también sobre situaciones hipotéticas que pudieran surgir en EEUU, por ejemplo, cómo actuaría si la familia con la que voy a vivir me sirviera comida basura todos los días.

¿Sabes ya en qué lugar de Estados Unidos vivirás durante el próximo curso académico?

Todavía no, y puede que hasta agosto, que es cuando viajamos, no nos lo confirmen, pero es algo que no me preocupa, porque a cualquier Estado le veo algo positivo y seguro que me gusta.

¿Qué es lo que más te atrae de la cultura norteamericana?

Muchas cosas, pero me apetece especialmente conocer cómo viven determinadas fiestas como la Navidad, Acción de Gracias, Halloween…

¿Qué te han dicho tus amigos de la ‘aventura’ que vas a vivir?

Al principio no se lo creían. Ahora me dicen que me van a echar de menos y que disfrute mucho de la experiencia.

¿Y tus padres?

Mis padres se alegraron mucho al saber que había sido seleccionada, porque es algo que he deseado durante mucho tiempo, aunque ahora mi padre me dice: “¿Y qué voy a hacer diez meses sin ti?” (risas).

Muestras una seguridad aplastante, ¿no sientes ningún ‘miedo’?

Lo que más me preocupa es que cuando llegue a Estados Unidos no tendré a nadie en quien confiar. La sensación de soledad inicial. Pero espero encajar bien. En los viajes que he realizado hasta ahora a Inglaterra e Irlanda he ido haciendo amigos, y aunque no sabemos todavía con qué familia estaremos, tengo plena confianza, porque si las han elegido para formar parte del programa será por algo.

¿Te estás preparando de alguna forma para tu estancia en EEUU?

No especialmente. Bueno, veo series en inglés. Y en marzo habrá un fin de semana de orientación en Madrid para los que participamos.

¿Qué esperas de la experiencia?

De momento creo que va a ser uno de los mejores años de mi vida. Que será un año súper bonito, en el que conoceré a gente nueva y lugares y costumbres diferentes, y creo que me va a encantar.

Una pregunta casi obligada para tu madre: No todos los padres se lo pondrán tan fácil a un hijo de 15 años para estar fuera 10 meses…

Si lo defienden como lo ha defendido ella durante tanto tiempo, con la fuerza con la que ha argumentado que iba a ser una gran experiencia y todo lo que iba a aprender, dudo mucho que te puedas negar. También es verdad que en la familia hemos acogido a estudiantes extranjeros cuatro veces y ha sido una vivencia muy buena y una ocasión para que la familia se juntara para hacer cosas con ellos, con los que nos hemos volcado. Así que tengo la confianza de que a mi hija la van a tratar igual. Y somos conscientes de que es una oportunidad única.

Además del curso de Bachillerato en EEUU, ¿te planteas otros estudios en el extranjero?

Me encantaría hacer algún curso de la Universidad en otro país.

Vamos, que podría decirse que eres carne de Erasmus…

(Ríe) “Si le dicen que este fin de semana puede viajar no sé dónde, se va sin dudarlo”, dice su madre. Y Vega le dirige una mirada fulminante que, sin palabras, confirma: “¡Hombre, pues claro!”.

SIETE SALMANTINOS

De los 500 estudiantes de 4º de la ESO seleccionados en esta edición del programa de becas de la Fundación, siete son de Salamanca:

Vega Rodríguez, Jorge Vicente, Ana Mª Jiménez, Gadea Rodríguez, Alberto Sánchez, Ángela Sánchez y María Santos.

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