“Queremos que niños y niñas vean la profesión de piloto con normalidad”

Entrevista | Vanessa de Velasco Calvo-Flores

Vanessa de Velasco empezó a volar con 18 años. Mientras otros jóvenes de su edad se afanaban por conseguir el permiso de conducir, ella aprendía a ser piloto en Cuatro Vientos. Tras 14 años en vuelos de corto radio, hace uno y medio empezó a realizar trayectos de largo radio como copiloto de A330 y A340. Recientemente ha finalizado el Curso de Adaptación al Grado en Piloto de Aviación Comercial y Operaciones Aéreas que imparte Adventia, centro adscrito a la Universidad de Salamanca, el marco en el que ha surgido la plataforma Aviadoras a partir de su trabajo La mujer piloto: formación y desempeño en línea aérea.

¿Por qué decidiste analizar la realidad de las mujeres en el mundo de la aviación?

Porque es uno de los más representativos en cuanto a la escasa presencia de la mujer en determinados sectores profesionales. Cuando comencé a recabar datos sobre la situación y entré en contacto con la Asociación Española de Pilotos, que impulsa esta plataforma que también cuenta con el apoyo del SEPLA, me di cuenta de que las mujeres piloto éramos apenas un 3,5% y de que teníamos que hacer algo para cambiarlo, porque, además, es una cifra que no crece, sino que más bien disminuye.

¿A qué crees que se debe el hecho de que existan tan pocas mujeres piloto?

No tengo la respuesta a esa pregunta, pero personalmente creo que se trata de muchos factores, entre los que se encuentran los sociales, los estereotipos y la educación temprana. Si a alguien no le dices que es capaz de hacer algo, no se va a plantear hacerlo. En general, las vocaciones aparecen porque los niños las viven de cerca. En el caso de la aviación, siempre se ha considerado que la de piloto es una profesión difícil de conseguir, una especie de quimera, algo muy específico y especial. Y si se presenta como algo casi inalcanzable, los niños no se lo plantean. Y mucho menos las niñas.

¿Cómo descubriste tu vocación por volar?

Mi padre es piloto retirado, así que he tenido muy presente el mundo de la aviación desde pequeña. Siempre me han gustado los aviones y, además, quería una vida un poco diferente.

¿Has tenido que enfrentarte a alguna traba por ser mujer?

En la cabina de un avión no hay más machismo ni más discriminación que la que existe en el mundo en general. Lo importante es tener muy claras tus metas e ir cumpliendo objetivos. En este sentido, lo bueno de las pilotos, y en eso somos todas bastante parecidas, es que normalmente nos centramos en conseguir lo que queremos y no nos paramos a pensar en quién lo ve bien y quién no. Damos un paso adelante para conseguir nuestros objetivos.

¿Con qué idea surge la plataforma Aviadoras?

Con la de crear una comunidad de hombres y mujeres que contribuya a integrar a las pilotos y a normalizar la profesión en la sociedad. La Asociación Española de Pilotos recogió el guante y ha creado una nueva sección o movimiento en el que se enmarca ‘Aviadoras’.

Un movimiento de ámbito nacional, además…

Sí. De hecho, el próximo 1 de octubre haremos la presentación oficial en el aeropuerto de Cuatro-Vientos, en Madrid. Será un día muy especial, que incluirá debates, teatro, monólogos y otras actividades de ocio, música, una exposición de aviones en vuelo… Participarán distintas autoridades, como la directora de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea, el presidente del SEPLA, representantes de la Escuela de Vuelo Adventia… Además, estará Laura de la Cierva, la bisnieta de Juan de la Cierva, el inventor del autogiro. Creo que con ‘Aviadoras’ se están moviendo muchas energías y muy buenas.

¿Qué supone para ti volar?

¡Me encanta! Mi trabajo es muy especial. Es cierto que te quita mucho tiempo seguido, pero a cambio te da tiempo libre de calidad, y también la oportunidad de conocer muchos lugares y nuevas personas, de relacionarte…

¿Es fácil conciliar la vida laboral y familiar siendo piloto?

Yo creo que conciliar no es fácil ni para las mujeres ni para los hombres, que no se debe reducir la conciliación a un problema de la mujer, porque entonces se estaría dejando de lado el concepto de corresponsabilidad, que es muy importante. La mayoría de los pilotos son hombres, y creo que tienen los mismos problemas que nosotras en este sentido, porque también quieren desarrollarse como padres. Por lo demás, es cierto que los pilotos tenemos un trabajo que quita mucho tiempo, pero también te lo da de calidad, como ya he comentado. Quizás no puedes estar un día en el cumpleaños de tu hijo, pero tienes otros días de presencia constante. En definitiva, tenemos otro tipo de vida y debemos aprender a sacarle jugo.

¿Analizar la situación de la mujer en la aviación te ha cambiado en algún sentido?

Sí, me ha hecho más sensible a la realidad de la mujer. Me pregunto por qué muchas niñas que son buenas en matemáticas dejan de serlo a los 8 años. Existen pocas mujeres en ingenierías o en profesiones tecnológicas o matemáticas. Y esto es un problema, porque sigue afianzando estereotipos. A veces no es que no quieran ser pilotos o bomberos, es que ni se lo plantean, y yo creo que es importante que sepan que lo pueden hacer.

¿Cuál va a ser el papel de la plataforma Aviadoras en el camino hacia ese objetivo?

Tenemos un programa de actuación basado en la educación. Queremos ofrecer charlas en colegios, institutos y universidades, pero no para llegar y decir a las niñas o a las jóvenes que sean pilotos, sino para explicarles a todos, chicos y chicas, cómo vuela un avión, cómo es nuestro trabajo… No les vamos a decir qué tienen que ser o hacer, pero sí queremos contribuir a que vean esta profesión con normalidad. Además, estamos trabajando en un programa basado en la idea de hermano mayor, una figura que funciona muy bien en EEUU, para resolver las dudas y los miedos de quienes se plantean ser pilotos. En todas nuestras actividades queremos que haya hombres y mujeres, porque la filosofía del proyecto ‘Aviadoras’, que está creciendo muy rápido, es integradora.

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