“La Judicatura debería avanzar en la perspectiva de género”

La sociedad se ha rebelado contra la violencia sexual a través del mediático caso de La Manada. Este hecho ha dado fuerza a mujeres como la abogada Manuela Torres, que ha dedicado su vida y su profesión a luchar para conseguir la igualdad de género

La abogada Manuela Torres Calzada, en su despacho.

El caso de La Manada ha marcado el fin de una era y el comienzo de otra en la sociedad española en cuanto a sensibilización sobre las agresiones sexuales a las mujeres. También ha supuesto un antes y un después en la carrera profesional de la abogada Manuela Torres Calzada, que lleva décadas luchando por los derechos de la mujer y la visibilidad de un problema enquistado. Lo ha hecho desde su propio despacho y también desde las asociaciones para las que trabaja, como ADAVAS y también THEMIS, de la que es miembro de la junta directiva.

-¿Qué ha supuesto para usted el caso de La Manada?
-El movimiento social que se ha creado me ha animado a seguir luchando. El caso de La Manada es uno de tantos casos que han ocurrido y ocurren en nuestra sociedad. A lo largo de mi carrera profesional me he tenido que enfrentar a tres casos de violación en grupo, uno en el Salamanca, otro en Zamora y el otro en Ávila; y si hablamos de agresiones sexuales a mujeres, hombres y niños, serán más de 600. Y digo hombres, porque el primer caso al que me enfrenté en mi carrera, fue precisamente la agresión sexual de un hombre a otro hombre. Sin embargo, la difusión informativa que se ha tenido este caso ha calado en la sociedad. La trascendencia ha sido tan grande que, por fin, ha removido la conciencia de miles y miles de personas que se han dado cuenta de que, por desgracia, esto ocurre y puede ocurrir a cualquiera. Lo más importante, independientemente de la sentencia, es que va a servir para que otras víctimas se encuentren arropadas por la sociedad a la hora de denunciar un delito de este tipo. El apoyo social es fundamental.
– Sin embargo, como usted dice, la sentencia no ha sido la esperada por las asociaciones de defensa de la mujer y por buena parte de la sociedad…
– Desde luego, no estamos para nada de acuerdo. Con la ley que nos ampara actualmente podría haberse dictado otra sentencia. ¿Qué ha ocurrido…? La interpretación de la ley. Hay que tener en cuenta las circunstancias sociales, los parámetros de cada momento, y en esta sentencia no se han contemplado. Y es que la Judicatura debe avanzar en cuestiones de género. Todavía vivimos en una sociedad machista.

Manuela Torres Calzada en su despacho.

– No obstante, desde Themis, asociación de mujeres juristas de España, de la que usted es vocal, están trabajando para modificar la norma.
– Desde la asociación de mujeres juristas vamos a hacer públicas unas conclusiones, unos puntos en los que modificar la ley. En primer lugar, creo que sería más idóneo identificar un único delito que se denomine “atentado sexual” y que desaparezca la palabra “abuso”. También nos parece idóneo que exista actuación de oficio por parte de la Fiscalía, al igual que ocurre en los casos de violencia de género; que pase a ser delito público, perseguible de oficio. De esta manera, la víctima se sentiría mucho más respaldada. Para estas víctimas es esencial sentirse creídas, no culpabilizadas.
– Ustedes también recogen la necesidad de que la víctima cuente con una asistencia letrada especializada.
– Esa es otra de conclusiones de este documento. Es absolutamente esencial que exista una formación en género de todos los agentes que se implican en este tipo de problemas. Para ello, es fundamental la sensibilización. Y, por supuesto, deben establecerse mecanismos de control para evitar que se dicten sentencias como la de La Manada.

– Con la ley actual, nada se puede hacer si la víctima no denuncia. Y esa decisión es un escalón demasiado alto para algunas personas.
– Es fundamental que las víctimas entiendan que sólo con su declaración puede acabar en sentencia condenatoria. Y deben saber, que el 80 por ciento de los casos que yo he llevado, sólo con la declaración de la víctima han sido favorables. Me gustaría dejar muy claro este punto, que no es nuevo, pero sí desconocido. La víctima debe cumplir tres requisitos para denunciar: el primero de ellos es que al interponer la denuncia no haya ánimo de venganza o de intereses personales, como el económico, por ejemplo; que haya credibilidad en el testimonio, corroborada con datos de carácter preferentemente objetivo (estado físico y psicológico de la víctima, informe forense, pruebas biológicas, etc); y tercero, que la afectada sea constante en el relato de los hechos. Estos tres requisitos suelen concurrir en muchos casos de agresiones sexuales.

Es fundamental que las víctimas sepan que su declaración puede ser tenida como única prueba de cargo y podemos obtener una sentencia condenatoria

– Cuando la víctima denuncia se enfrenta a un proceso difícil …
– Es complicado pero, en muchos casos, la víctima sale reforzada cuando tiene un buen apoyo profesional. A corto plazo no es algo agradable, evidentemente, pero a medio y largo plazo está comprobado que la víctima que denuncia supera psicológicamente mejor el trauma padecido.

– Además, mientras se desarrolla el proceso, la víctima se encuentra más protegida…
– Es fundamental que las víctimas sepan que su declaración puede ser tenida como única prueba de cargo y podemos obtener una sentencia condenatoria. En el 80% de los asuntos que yo he llevado así ha sido. Su testimonio tiene que reunir tres requisitos: ausencia de incredibilidad subjetiva (que no haya ningún ánimo espurio, de enemistad o similar con el denunciado); credibilidad del testimonio que venga corroborado por datos de carácter preferentemente objetivos (examen psicológico y físico de la víctima, restos biológicos, atestado policial,etc.); y persistencia en la incriminación, que sea constante y sin contradicciones importantes en su declaración. Estos tres requisitos son los que deben concurrir para que su testimonio pueda enervar la presunción de inocencia, porque de manera contraria, en muchos supuestos estaríamos en la más absoluta impunidad.

– Usted ha hecho de su profesión una cruzada a favor de los derechos de la mujer y en contra de todo tipo de explotación sexual, tanto en mujeres como en niños. ¿Por qué eligió este camino?
– Supongo que tiene mucho que ver con la educación que he recibido de mi padre y mi madre, que me inculcaron que no tolerara las injusticias y que yo valía lo mismo que cualquier hombre y que por el hecho de ser mujer, nadie te puede pisotear.

– La educación en valores, siempre recalamos en el mismo punto, ¿no estamos educando correctamente a las nuevas generaciones?
– Hemos avanzado mucho, pero también queda mucho por hacer. A lo largo de 10 años he estado dando talleres en los institutos y lo que más me gustaba era ver cómo se replicaban unos a otros. La educación debe ser transversal, en todos los ámbitos, desde el propio lenguaje -tremendamente sexista- a un planteamiento matemático en un libro de texto. Como digo, falta mucho por hacer.

– Violencia de género, abuso a menores, violaciones, trata de mujeres… ¿Qué es lo más difícil y cómo afronta estas realidades día tras día?
– Sin duda, los casos en los que están implicados menores. Por muchos casos que lleves, todos te marcan de alguna manera. Pero ante todo, soy un profesional y debo sobreponerme y tener fortaleza para poder ayudarles. Como te decía antes, mi manera de pensar me sostiene en los momentos de flaqueza. Por otra parte, que la sociedad empiece a concienciarse y a salir a la calle para apoyar a las víctimas, como ha ocurrido en el caso antes señalado, es el aliento que necesitaba para perseverar.

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