“El enemigo de un órgano es el desconocimiento social”

IGNACIO PRIETO - Organista

Ignacio Prieto es profesor de órgano de tubos en Tordesillas.
El salmantino Ignacio Prieto tocando el órgano en una iglesia.

Si nos hablan de un órgano de tubos, la mayoría no nos formaríamos en nuestras cabezas una imagen del instrumento, y mucho menos su sonido. Si añadimos que salvo contadas excepciones (los auditorios de los conservatorios) sólo se encuentran en las iglesias, la cosa cambia. Ignacio Prieto es organista y aprovecha para reclamar más promoción de este instrumento y para advertir de la necesidad de conservarlos.

¿Cómo empezó tu historia de amor con el órgano?
Llegué al Conservatorio Profesional e hice la prueba para piano y para órgano, porque me lo sugirió un profesor. Antes nunca había tenido contacto con este instrumento, ni lo había visto, y me cautivó. Es un instrumento de tecla y también de viento, que permite muchísimos registros, que tienes que tocar con las manos y los pies, con un repertorio histórico enorme… Me atrajo todo.

Cursar estos estudios requiere muchísimo esfuerzo por parte del alumno…
Es como todo, si te gusta algo le pones más empeño. Yo he estudiado Órgano más de 10 años en el Conservatorio Profesional primero y después en el Conservatorio Superior de Música de Castilla y León. El último año me dediqué exclusivamente a preparar el repertorio, porque es muy amplio, Renacimiento, Barroco, Romántico, Contemporáneo, etc.

¿Y cómo practicabais con el órgano?
Tuvimos la suerte de tocar el órgano en la parroquia de Lourdes gracias a la implicación de los párrocos, y nosotros colaborábamos tocando piezas en algunas misas. Otras veces lo hacíamos con unos teclados eléctricos, como los de la Catedral.

Esto es vocacional, pero cuando llega el momento de ganarse la vida…
Cuando estudias música ya sabes que las salidas que hay son la docencia, la investigación o la interpretación, y generalmente con una sola vía no te ganas la vida. Aunque se puede optar por opositar para profesor de música y si consigues una plaza puedes vivir de ello. En mi caso compaginé la carrera con clases particulares de lenguaje musical o de coro. También presenté a varias escuelas municipales de música un plan de estudios para incorporar el órgano, pero nadie mostró interés. Y en el último año de carrera tuve la suerte de empezar a dar clase en la Escuela de Música de Tordesillas. Lo ideal sería crear puestos de trabajo de organistas, pero yo sólo conozco un caso en España de organista de iglesia con Seguridad Social.

¿Hasta Tordesillas dices?
Sí, es un caso muy curioso, porque en Castilla y León es la única escuela municipal de música en la que se imparten clases de órgano de tubos. Llevo allí 3 años y tengo 5 alumnos. Tocamos los órganos de las iglesias de Santa María y San Pedro, en Tordesillas. Cuando aprieta el frío y es imposible tocar en las iglesias porque se nos congelan los dedos, nos vamos a la escuela de música y tocamos un órgano positivo, que es un pequeño órgano de tubos que suele usarse de acompañamiento en orquestas.

Y si alguien se casa, ¿tú puedes tocar el órgano de la Catedral, por ejemplo?
Sí, nosotros también ofrecemos nuestros servicios para Bodas, y tocamos el órgano de la Catedral cuando nos lo solicitan. Para este 2017 yo tengo bastante demanda en bodas. Y tengo que denunciar que también sufrimos intrusismo profesional, y me explico, muchos pianistas ofrecen órgano cuando en realidad lo que hacen es tocar sus teclados eléctricos con sonido de órgano. No es lo mismo, pero quien no conoce el instrumento no puede apreciarlo. Y para funerales, habré hecho como unos 6 ó 7; es un tipo de música solemne, apropiada para este tipo de despedidas.

La conservación comentas que es una asignatura pendiente.
Es una pena, porque hay obras de arte dentro de las iglesias y muchas de ellas se están perdiendo, curiosamente, por falta de uso. Hay párrocos que piensan que al tocarlos se estropean y no son conscientes de que la mejor forma de mantenerlos es tocándolos.

Y el reconocimiento social también.
Habría que hacer un esfuerzo mayor para promover la actividad organista y para que socialmente se reconozca este instrumento. Aquí, en Salamanca, somos afortunados y tiene mucha fuerza. Se está haciendo una gran labor desde los conservatorios. Los ciclos que se organizan periódicamente son una buena herramienta de difusión de este tipo de música. Hay que aplaudir la labor de Luis Dalda, desde el Conservatorio Superior de Música de Castilla y León, y de María Jesús García, del Conservatorio Profesional.

¿Le pesa quizás al órgano que se identifique con música de iglesia?
No lo sé. Yo creo que su enemigo principal es el desconocimiento generalizado que hay. Aunque es verdad que están dentro de las iglesias, los conciertos se pueden celebrar de manera independiente o ligados a alguna eucaristía. Es muy habitual que se toque el órgano en aniversarios. Yo he visto un público muy variado cuando participo en ciclos, por ejemplo, y que te guste esta música no tiene nada que ver con tus creencias religiosas. Esto es música.

¿Música viva o mejor música histórica?
El órgano está muy vivo. Se sigue componiendo y se toca tanto repertorio histórico como moderno. Se sigue estudiando, y la mejor prueba que tengo son mis alumnos de Tordesillas. Se siguen fabricando. De hecho en Tordesillas tiene el taller uno de los pocos organeros que quedan en Castilla y León, Joaquín Lois. Y ojalá que se sigan restaurando.

¿Alguna oportunidad en Salamanca para poder escuchar próximamente el sonido tan especial de un órgano de tubos o de iglesia?
El próximo 28 de abril, viernes, habrá un concierto de órgano en la Catedral. Juan de la Rubia será el organista y comenzará su recital a las ocho de la tarde. Esta actividad se enmarca dentro del programa Cultura en Curso de la Universidad de Salamanca.

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