“Concebimos el sexo sin amor, pero no el amor sin sexo”

Irati Agirrezabalaga | Vocal de la asociación Iguales

Irati Agirrezabalaga, vocal de la asociación LGTB+ Iguales
Irati Agirrezabalaga, vocal de la asociación Iguales

En diciembre cumplirá 20 años, los mismos que celebra la asociación Iguales, a la que decidió sumarse antes de su “aterrizaje” en Salamanca, donde estudia Filología Inglesa. No hace mucho que puso nombre a cómo se sentía, asexual, una certeza que la ha colocado ante un camino de descubrimiento personal y de activismo LGTB+.

¿En qué momento te vinculaste a la asociación Iguales?

Entré en Iguales con 17 años, cuando vine a Salamanca a estudiar. De hecho, una de las primeras cosas que miré antes de venir es si había un grupo de activismo para poder formar parte de él.

Vivías en Azpeitia (Guipúzcoa). ¿Allí ya pertenecías a alguna asociación LGTB+?

No. En un pueblo no hay mucho movimiento de este tipo y no hay nada de información, así que quería conocer gente y abrir un poco la perspectiva. Cuando vine a Salamanca no sabía nada d la pansexualidad o de los géneros no binarios, y aquí me he educado un montón, que al final es lo que quería. Quería buscar un espacio seguro en el que estuvieran representadas todas las orientaciones sexuales e identidades de género y, de paso, poder ayudar al resto de la sociedad a comprender que no somos “rares”.

¿Por qué utilizáis el sufijo “-e” para expresar el género?

Porque nos parece la forma más inclusiva de hablar. Por lo general, nuestro lenguaje se divide en masculino y femenino, pero hay personas que no se identifican ni con uno ni con otro, que son los géneros no binarios. Por eso, en nuestra asociación, para incluirnos a todes, utilizamos la “e”, que es con lo que más a gusto se sienten elles.

Actualmente el espectro de orientaciones sexuales e identidades de género es amplísimo y, desde luego, va mucho más allá de la homosexualidad, la heterosexualidad o la transexualidad…

Yo creo que es importante visibilizarlo. Y, sobre todo, entender que desde el momento en el que una persona te dice “me identifico como esto” merece respeto, aunque no creas en ello, no lo comprendas o pienses que no existe. Tienes que respetarlo, es su realidad y tú no puedes juzgar su realidad. Yo no entiendo lo que pasa en los géneros no binarios, porque no soy de género no binario, pero si una persona me pide que la trate con determinado nombre, tengo que respetarlo.

¿Por qué crees que cuesta tanto aceptar y respetar las distintas orientaciones sexuales e identidades de género, a pesar de que forman parte de lo íntimo y lo privado?

Yo creo que es por desconocimiento. Parece que si una persona se te acerca y te dice que es cualquier término que no se conoce o no está muy extendido, tiene que ser malo. Y no es cierto.

¿Dos décadas después del nacimiento de Iguales su existencia sigue estando justificada?

Sí. Iguales empezó como asociación LGTB (lesbianas, gais, transgéneros, transexuales y bisexuales), y el colectivo se ha visibilizado, pero tampoco tanto como pueda parecer. Además, a lo largo del tiempo se han ido definiendo nuevos términos, nuevas identidades de género y orientaciones sexuales, y hay un trabajo extra para visibilizar todo el espectro que incluye ese “plus” de las siglas LGTB+.

¿En Iguales e Iguales USAL está representado todo ese espectro?

Lo intentamos. De hecho, cambiamos el nombre de asociación LGTB a asociación LGTB+, porque ir añadiendo siglas es complicado, incluso para decirlo. Por eso decidimos añadir el “plus” para que incluya todo el espectro de orientaciones e identidades.

En tu caso, quieres visibilizar la asexualidad, quizás una de las orientaciones menos conocidas o comprendidas, y que muchas veces se confunde con la abstinencia sexual o el celibato…

La asexualidad es, básicamente, la falta de atracción sexual hacia otras personas. Hay varios tipos de atracciones, aunque las más conocidas son la romántica y la sexual. Puedes ser asexual y no sentir atracción sexual hacia ninguna persona, pero sí atracción romántica. En mi caso, sí siento atracción romántica hacia ciertas personas.

¿Y también es posible que un asexual no sienta ni una ni otra?

Sí, también puedes ser arromántique y asexual. La asexualidad incluye muchas variantes, como la gris-asexualidad, en la que no se siente atracción sexual normalmente, pero sí puede llegar a darse.

¿En qué momento te diste cuenta de tu orientación?

Es curioso, porque las “señales” se van dando durante toda la vida, en verdad. Por ejemplo, todes tus amigues se van “interesando” por ese aspecto de la vida, la sexualidad, y tú no. Yo al principio me negué muchísimo al término. Me decía: ¿Yo asexual? Por favor… Pero luego te vas informando y vas conociendo a gente asexual y piensas: “A lo mejor sí”. Al principio tienes un sentimiento de estar roto, pero luego, cuando conoces gente y ves que lo que tú sientes existe, que tiene nombre y que es normal, que hay muchas personas que son así, lo vas aceptando.

¿En qué momento asumiste tu asexualidad y decidiste visibilizarla?

Yo creo que ha sido este año. Cuando me vinculé a Iguales yo me identificaba como lesbiana, porque pensaba: “No me atraen los hombres, así que me tienen que atraer las mujeres: soy lesbiana”. Pero luego vi que tampoco.

¿Qué supuso para ti ponerle “nombre” a cómo te sentías?

Es un alivio y, a la vez, una “carga”. Alivia ver que existe, que tiene nombre, pero piensas: “¿Ahora qué hago con esto?”. Identificarte como asexual implica preocupaciones e incertidumbres. Me identifico como asexual, vale. ¿Y ahora qué? ¿Cómo se lo explico a la gente, cómo irán las relaciones de aquí en adelante?

Románticamente dices que te atraen “determinadas personas”…

Sí, lo estoy intentando averiguar. Todavía estoy en un camino de descubrimiento en la parte romántica.

¿Cómo se puede resolver el hecho de que una persona por la que sientes atracción romántica y con la que inicias una relación sí sienta atracción sexual?

Hay bastantes opciones. Por ejemplo, si una persona necesita sexo en una relación, se pueden barajar alternativas, como una relación abierta: yo estoy contigo, pero tú puedes tener relaciones esporádicas fuera de la pareja, porque es lo que necesitas. Aunque muchas veces la reacción es de rechazo y se termina la relación, sí que hay opciones.

¿La asexualidad es muy común?

Pues parece que no, pero cuando hace unas semanas celebramos el ciclo de conferencias que organizamos por el vigésimo aniversario de Iguales una compañera y yo hablamos en la charla sobre la asexualidad investigamos y descubrimos que está bastante extendida. Todavía necesita muchísima visibilidad, pero no estamos tan soles como pensábamos. Hay muchas personas.

¿Qué sentís a la hora de explicarlo en vuestro entorno?

Es complicado. Es verdad que yo me muevo entre estudiantes y en Iguales, y que el deporte que practico, el roller derby -un deporte de contacto que se juega en patines- es muy inclusivo, así que tampoco hace falta mucha explicación, pero es cierto que cuando lo explicas a la gente “de fuera” muchas veces te dicen: “¿Cómo que no sientes atracción sexual? ¡Si todos la sentimos!”. No, las cosas no funcionan así, porque tú las sientas. Volvemos a lo mismo que hablábamos antes: que tú no lo sientas y no sepas lo que significa no quiere decir que no exista.

¿Escuchas mucho eso de “no puede ser”?

Bastante. Y en cierta manera lo entiendo, porque actualmente a lo sexual se le da una importancia esencial. Y es curioso, porque hemos llegado a un punto en el que concebimos el sexo sin amor, pero no el amor sin sexo, y creo que deberíamos aceptar eso, porque también existe. Soy la prueba viviente de ello.

¿Hay algún comentario o reacción que te moleste especialmente cuando se habla de la asexualidad?

No sé, quizás lo que comenté antes, que digan que no existe solo porque ellos no lo sientan, eso me fastidia muchísimo. Piensas: estoy aquí, te estoy hablando, existo.

Llevas poco tiempo como activista LGTB+, pero en estos 20 años que constituyen la historia de Iguales, ¿en qué consideras que se ha evolucionado en positivo?

En la visibilidad. Yo creo que cuando Iguales comenzó, incluso las orientaciones sexuales e identidades más conocidas estaban muy invisibilizadas y muy mal vistas. Eso no se ha superado, y un ejemplo es que sigue habiendo muchas agresiones homófobas… Sigue existiendo rechazo hacia el colectivo LGTB+, pero se ha avanzado, y se ha abierto el camino a otras identidades para que también tengan su sitio en el activismo.

En este sentido, ¿cuáles son los retos o asignaturas pendientes?

Visibilizar y conseguir que se reconozcan estas identidades y orientaciones y se ayude a erradicar esa diversexfobia que existe.

A pesar de que se ha avanzado en la visibilidad y en la “normalización” del colectivo LGTB+, desde Iguales habéis denunciado un incremento de las agresiones homófobas…

Se ha luchado muchísimo para que exista ese respeto y termine la diversexfobia. Aún así, hay gente que basa su vida en odiar a otras personas. Me parece muy triste que alguien vea a dos personas agarradas de la mano, solo se fije en que son dos chicos o dos chicas y piense: “Hay que pegarles”. No sé qué pasa por su cabeza. Basas toda tu vida en odiar a una persona en vez de pensar: “¿Existen? Déjales vivir”.

¿Cómo actúa la asociación ante estos casos?

Instamos a la persona a denunciar, porque la mayoría no denuncia por miedo, incluso a las reacciones de su entorno. A veces se dice que las agresiones están disminuyendo, y no, es que no se denuncian y no se registran, así que oficialmente no existen. Pero el odio sigue ahí.

¿Qué te gustaría ver que se ha conseguido?

Me gustaría ver que todas las identidades y orientaciones tienen el mismo respeto y la misma visibilidad.

¿Llegará el momento en el que no sean necesarias asociaciones como Iguales e Iguales Usal?

Me gustaría que llegara, pero no lo veo. Es muy utópico y trabajamos por ello nadie rechace a nadie por su orientación sexual o identidad de género, pero lo veo muy complicado, la verdad.

Personalmente, ¿cómo te planteas el futuro?

Cuando termine Filología, a ser posible, seguir estudiando un máster o trabajar en una editorial rodeada de libros. Me encantaría. Y escribir.

¿Y en lo emocional?

Incertidumbre. Veo un gran signo de interrogación en el horizonte. No tengo ni idea de lo que va a pasar. Lo que me traiga la vida.

 

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