Un descanso en el ‘Camino’, desde Sevilla hasta Santiago

El albergue ‘La Casa de la Calera’ acoge cada año a cerca de 1.500 peregrinos que recorren la Vía de la Plata para llegar hasta Santiago de Compostela

El Albergue de Peregrinos de Salamanca ‘Casa de la Calera’, ubicado junto al Huerto de Calixto y Melibea, ha dado cobijo en lo que va de año a cerca de 1.200 personas. El Camino de Santiago, tanto el trayecto principal, como los secundarios, son un reclamo para miles de personas que cada año se desplazan desde cualquier punto de España y del extranjero con la finalidad del encontrarse con el apóstol Santiago.

Cada peregrino, eso sí, realiza el camino de forma diferente y con propósitos dispares. Por motivos religiosos o espirituales; para disfrutar de su paisaje y naturaleza; para sumergirse en el arte y conocer la historia de los municipios que lo rodean; también para hacer nuevas amistades; y porqué no… para ponerse en forma. Pero, sobre todo, para que cada una de las pisadas signifique un paso adelante hasta llegar al objetivo final: encontrarse con uno mismo. Sentirse, ser conscientes de nuestro cuerpo y vaciar nuestra mente de asuntos insignificantes, para centrarse en lo que verdaderamente importa.

Los caminantes que llegan a la Casa de la Calera lo hacen con la mochila repleta de historias. Algunos con experiencias pasadas que necesitan olvidar y otros, ávidos de encontrar la aventura de su vida o el motivo por el que seguir andando.
Quienes pasan por el albergue de la capital salmantina es porque han elegido la Vía de la Plata, el más importante camino desde el sur. Esta ruta se caracteriza por las extensas distancias entre las poblaciones y su dureza en época de calor, pues parte de Sevilla y atraviesa Extremadura hasta llegar a Castilla y León.

Es por ello, que el número de peregrinos que llega a la Casa de la Calera desciende durante los meses más calurosos, julio y agosto. El mes pasado, se alojaron en esta residencia 165 personas, frente a los 349 del mes de mayo. Es, precisamente, en primavera cuando se aprecia un repunte de viajeros, al igual que en el mes de octubre. Comenta Víctor Hernández, hospitalero responsable de este centro, que durante el invierno acuden mayoritariamente extranjeros, “los españoles hacen el camino en vacaciones, es decir, en verano”.

Cada cual elige su ruta y su ‘porqué’, como también el modo de recorrerlo. La mayoría opta por caminarlo, en concreto el 76 por ciento de los viajeros que se hospedaron en el albergue salmantino llegaron a pie. El resto, en bicicleta.
Hombres y mujeres no se entregan al camino por igual, al menos eso es lo que se refleja en las cifras que recogen los hospitaleros de la Casa de la Calera. En 2017 fueron 1.314 los hombres, mientras que las peregrinas no llegaron a 500.

También es significativo el dato referente al origen de los caminantes, pues más del 64 por ciento fueron extranjeros, procedentes de más de 40 nacionalidades. Sin embargo, destacan en número los franceses, italianos y alemanes, que suponen más del 50 por ciento de los visitantes de fuera de España. Como curiosidad, en 2017 pernoctaron en el albergue salmantino, 12 personas de Australia, 4 de Nueva Zelanda, 3 de Finlandia o 2 de India, entre otras nacionalidades.

El balance de pernoctaciones de este año es similar al pasado, indica el hospitalero, “el número de peregrinos viene siendo similar cada año. Después de los años duros de la crisis, se ha estabilizado”, comenta.
Durante la depresión económica descendió el número de caminantes “hacer el camino no es barato. Quien se lo proponga debe saber que cuesta en torno a 40-50 euros al día”, explica Hernández.

Albergue municipal
La Casa de la Calera es un albergue municipal, que se creó en 2004, año desde el que han alojado a más de 10.000 peregrinos. El centro está gestionado por la asociación Salamanca en la Vía de la Plata-Camino de Santiago.

El funcionamiento de este albergue es diferente a otros. El visitante no tiene que pagar una cantidad exacta de dinero, sino realizar un donativo. El edificio, está compuesto por habitaciones compartidas. Disponen de Internet, microondas y un espacio para guardar la bici. Todos los peregrinos que quieran pueden disfrutar del albergue durante todo el año, pues está abierto los 365 días. Para que esto sea posible, una legión de voluntarios, denominados ‘hospitaleros’ se encarga de atender las instalaciones y recibir a los caminantes. Estas personas se organizan a través de la Federación de Hospitaleros, que funciona la nivel mundial. “Formamos parte de este colectivo miles de personas de todas las partes del mundo, que a su vez pertenecemos a decenas de asociaciones asentadas en las ciudades que forman parte de los distintos caminos”. “En Salamanca funciona la Asociación Salamanca Vía de la Plata-Camino de Santiago, compuesta por 180 personas, aunque verdaderamente implicados seremos 40”. A lo largo de todo el año llegan voluntarios de cualquier parte del mundo para quedarse durante 15 días y encargarse de atender a los peregrinos. “Cuando no hay voluntarios, algunas semanas de invierno, nos encargamos los hospitaleros de la asociación”, aclara.

Como nota curiosa, explica el encargado de la Casa de la Calera que este albergue sirve de “refugio” durante las Navidades para aquellos voluntarios que se encuentran solos y no quieren afrontar esos días tan familiares en sus casas. “Siempre hay personas haciendo el Camino y no todos son religiosos, por lo que es habitual que durante el mes de diciembre el albergue dé cobijo a peregrinos, sobre todo de otros países. Hay personas que nos piden atender el centro específicamente en estas fechas”.
Al final, el camino es siempre un punto de encuentro de personas que desean compartir cultura y también historias de vida.

Martín, desde Argentina 

Martín, un argentino de 29 años, lleva desde los 24 haciendo senderismo por todo el mundo. Un año y medio en España han sido suficientes para recorrer ciudades como Granada, Toledo y Salamanca. Ahora viene del albergue de Fuenterroble, donde trabaja como voluntario y recién aterrizado en Salamanca partirá hacia Oporto para realizar el camino portugués.
Aunque su primera intención fue conocer el camino francés, ha apostado por la ruta lusa que ahora le interesa más por la cultura y el turismo. Martín reconoce que siempre le ha gustado hacer senderismo en invierno, pero que este año por primera vez se ha lanzado a caminar en agosto. Su propósito es aprovechar las primeras horas de la mañana y al caer el sol para avanzar en el trayecto. Viajar de esta forma le hace sentirse mejor, “supone una experiencia para aceptar mejor ciertas circunstancias de la vida, me hacen sentir igual que en mi país o mejor”. Una de sus pasiones es la música y el arte callejero, “quiero enseñarles a todas las personas con las que me cruce en el camino, mi pasión por la cultura” .

Los ‘hospitaleros’ son voluntarios, normalmente peregrinos, que se encargan de cuidar los albergues temporalmente

Nadine y Fabián,  peregrinas y hospitaleras

Nadine y Fabian son francesas, llevan medio año en España y se encargarán de atender el albergue de la Casa de la Calera durante estas semanas. Acaban de concluir el Camino de Santiago francés y han decidido acumular una nueva experiencia como hospitaleras en diferentes albergues de España. Nadine ya sabe algo de español pero Fabian aún no, y ése ha sido el motivo que la ha empujado a recorrer España y relacionarse con otros caminantes. Ambas reconocen que se han enamorado de Salamanca y por ello quieren quedarse una temporada en la ciudad.


Vía de la plata
El Camino de Santiago por la Vía de la Plata nace en Sevilla y finaliza en el Astorga, enlazando con el Camino Francés. Existe una variante, denominada Camino Sanabrés, que se desvía de la Vía de la Plata en la Granja de la Moreruela y se interna en Galicia hacia a A Gudiña, donde se bifurca en dos ramales: uno va hacia Laza y el otro hacia Verín. El desvío hacia Laza es más corto. El de Verin, es más largo y enlaza con el Camino Portugués del Interior que proviene de Chaves. Ambos ramales se unen en la localidad de Pereiras y aunque presentan alguna separación, podemos considerarlo como camino único hacia Compostela.
Primavera
Es desaconsejable iniciar la peregrinación a pie en los meses julio y agosto por el calor y las largas etapas. Las distancias entre poblaciones son grandes y por tanto los servicios contados. Hay escasez de albergues y la señalización del Camino es insuficiente. Resulta aconsejable programar los trayectos en primavera. Durante esa época el campo ofrece unos paisajes hermosos. Es ideal para realizar en bicicleta o a caballo.
Albergues
A lo largo de la Vía de la Plata se suceden los albergues, tanto de carácter municipal, como privados. En la provincia de Salamanca, el peregrino tiene a su disposición más de una docena de centros: uno, municipal, en Puerto de Béjar; tres en Calzada de Béjar, uno de ellos, gratuito; un refugio municipal en Valverde de la Casa; en Valdelacasa el peregrino dispone de un albergue municipal y otro particular; uno parroquial en Fuenterroble de Salvatierra, admite donativo; refugio municipal el de Pedrosillo de los Aires; dos en San Pedro de Rozados, uno privado y otro refugio público; un centro municipal en Morille; albergue público en Aldeatejada; tres albergues en Salamanca, de ellos, funciona con donativo la ‘Casa de la Calera’; y otro en Calzada de Valdunciel, de titularidad municipal.

 

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