De mayor quiero ser… mecánica, comandante o piloto de ‘rally’

“Pido igualdad y respeto. No soy un bicho raro. Soy piloto”. Son las palabras de la deportista Laia Sanz i Pla-Giribert que recoge el calendario ‘Tiempo de mujeres, mujeres en el tiempo’, una propuesta de STES para trabajar desde las aulas el fin de los estereotipos de género y el derecho de chicos y chicas a imaginar, sin barreras ni etiquetas, todo aquello que quieran ser

Verónica Hernández (derecha) y Alba Blázquez trabajan en un taller del CIFP Río Tormes junto a algunos de sus compañeros.

Hay frases que se graban a fuego para siempre en la memoria. Le ocurrió a Cristina Dimas cuando en el taller donde trabaja como mecánica escuchó hablar a dos clientes varones. Uno le dijo al otro, apuntándola a ella: “Mira cómo intentan imitarnos”. Hay comentarios machistas más ordinarios, más chuscos, de mayor y más fea ‘sonoridad’… pero puede que no muchos como éste encierren tantos y tan profundos matices hirientes. “Fue como si pensaran que lo mío era un intento de disfrazarme de algo que no soy”, recuerda. Como si hubiera ‘usurpado’ un terreno que no le corresponde por ser mujer, como un ‘querer ser’ y quedarse en una mera copia, y ya se sabe que las copias suelen percibirse como la versión inferior del preciado original.

Afortunadamente, esta joven cuya vida “gira en torno al mundo del motor” casi desde que tiene “uso de razón”, recibe “muchos más comentarios positivos que negativos”, aunque le sigue sorprendiendo que a veces las reacciones machistas lleguen de sus congéneres. Cristina sigue siendo “la chica” mecánica, y no le gusta, como tampoco le gusta que exista el Día Internacional de la Mujer. Pero es consciente de que todavía es necesario visibilizar a quienes rompen moldes y estereotipos de género, y más si lo hacen desde la más tierna infancia, cuando las historias cuentan “que la princesa es débil y el príncipe debe salvarla”, que las protagonistas de las películas y las series “necesitan a menudo una figura masculina que las proteja”.

De pie, Verónica, Alba, María del Mar, Lucía y Cristina; delante, María y Rocío.

Las jóvenes reconocen que aunque empiezan a verse signos de cambio, los clichés todavía abundan. Y calan. “Todo Disney es un estereotipo. Los juguetes. La música que escuchamos… El machismo de las chicas cuando dicen de otra que va con minifalda que se viste como una cualquiera”. Son respuestas de un grupo de alumnas del Centro Integrado de Formación Profesional Río Tormes, donde tratan de prepararse para que su futuro profesional se escriba según les gusta, y no en función de cómo crea la sociedad que debe forjarse por ser mujeres. María del Mar Hernández, Rocío Pereira, Lucía Galonce y María Herrero realizan el Grado Superior de Prevención de Riesgos Profesionales; Cristina Barajas, el de Sistemas Electrotécnicos y Automatizados, y Verónica Hernández y Alba Blázquez, el ciclo de Carrocería. Hay alguna que otra alumna en Automoción.

Escasa presencia femenina

En la oferta formativa de este centro salmantino predominan los títulos tradicionalmente “masculinizados” –Electricidad y Electrónica; Transporte y Mantenimiento de Vehículos; Instalación y Mantenimiento; Instalaciones Eléctricas y Automáticas…–, y hay años “en los que no se matriculan chicas en estos ciclos”, si se exceptúa el de Prevención de Riesgos Profesionales, según señala Elena Rodríguez, jefe de Estudios de Calidad e Innovación en el centro.

Hace unos días, el propio consejero de Educación de Castilla y León, Fernando Rey, reconocía que en el ámbito de la Formación Profesional “los jóvenes escogen formarse mayoritariamente” en profesiones relacionadas con la electricidad y la electrónica, la fabricación mecánica o el transporte y mantenimiento de vehículos, mientras que las estudiantes lo hacen en ciclos que tienen que ver con la imagen personal y los servicios socioculturales y a la comunidad. Una realidad que, según destacó, “debemos ir cambiando”.

En este curso, el CIFP Río Tormes sí cuenta con presencia femenina en los títulos que suelen atraer más al alumnado masculino. Verónica y Alba hacen Carrocería junto con otros 28 compañeros que las tratan “de igual a igual”, como también lo hace el equipo docente. Pero están convencidas de que los obstáculos llegarán a la hora de acceder al mercado laboral, y por eso “nos aplicamos más”. Así lo corrobora Rafael Valiente, profesor del ciclo, quien las augura “un buen futuro”, porque son “muy buenas; se prestan siempre a trabajar, tienen iniciativa, toman apuntes, son aplicadas y activas…”. Lo cierto es que derrochan entusiasmo y un arrojo “contra viento y marea” para luchar por un sueño hacia el que se sienten arropadas por la familia.

Alba y Verónica estudian Carrocería en el CIFP Río Tormes.

“Me apasionan los coches y las motos desde pequeña”, dice Verónica. Alba coincide con ella. Cuenta que nunca dudó al elegir profesión y que ella ve “tan normal” que le gusten los coches “que nunca pienso en que alguien lo considere raro”. Representará al CIFP Río Tormes en los Cstilla y León Skills, los campeonatos de habilidades profesionales para alumnos de FP, en su caso, dentro de las áreas de Tecnología y Pintura del Automóvil. “Tengo ganas de venir a clase cada día”, afirma, mientras Verónica añade: “Esto me encanta”. Tanto ellas como sus compañeras de los ciclos de Prevención y de Sistemas Eléctricos y Automatizados indican que siempre han contado con el apoyo de su entorno, y también que, por el momento, prefieren no pensar en si van a tener más dificultades para trabajar por el hecho de ser chicas, aunque confían en que no se les niegue la oportunidad de demostrar su valía en condiciones de igualdad.

“Las familias y los educadores somos responsables del futuro de nuestros niños y niñas, de educar en la corresponsabilidad y en la igualdad. Debemos asumir ese compromiso social e inspirar a las chicas hacia el empoderamiento femenino; no las podemos dejar solas en esta tarea. Somos su ejemplo”, subraya Elena Rodríguez.

Ejemplos son también los recogidos en el calendario ‘Tiempo de mujeres, mujeres en el tiempo’, esta vez repleto de referentes femeninos del mundo del deporte.

Cada año, el sindicato STES edita este almanaque con propuestas didácticas para trabajar la igualdad en las aulas, “la segunda fuente de socialización, después de las familias”, según resaltaban los representantes de la organización en la presentación del calendario, antes de añadir: “Debemos favorecer la reflexión entre las niñas y las adolescentes; enseñarles a pensar y a soñar para que no consientan que nadie las trate diferente; para que se empoderen y no sean sumisas; para que se rebelen”. Un mensaje que ratifican con la fuerza del ejemplo las alumnas del Río Tormes al recomendar a adolescentes y jóvenes “que hagan lo que a ellas les llene”. Su lema: “Si te gusta, arriésgate a hacerlo”.

CRISTINA DIMAS / MECÁNICA DEL GRUPO ADARSA


“Lo que más valoro no es ser mujer en un mundo de hombres, sino que me dedico a lo que me gusta”

Cristina Dimas, junto a uno de los pilotos con los que participa en los ‘rallies’.

Su ejemplo no es nuevo. Hace tres años, cursando todavía el Grado Superior de Automoción en el CIFP Río Tormes, ganó el campeonato Castilla y León Skills en el perfil de Tecnología del Automóvil, celebrado en los talleres de Mercedes-Benz Valladolid. Aquel reconocimiento se convirtió en la llave que le abrió la puerta de los talleres del Grupo Adarsa en Salamanca, donde trabaja casi desde entonces. “Siempre he dicho que me siento afortunada, porque no sé cuántas empresas me hubieran dado la oportunidad de demostrar cómo lo hago. Aunque hubiese peleado”, sostiene Cristina Dimas.

Su vida “gira en torno al mundo del motor”. En el trabajo y fuera de él. “Soy mecánica por vocación y copiloto de rallies por pasión”, dice a modo de presentación. Empezó a competir en 2016 y este año, tras obtener la licencia, espera debutar como piloto. Sin antecedentes familiares, no sabe de dónde le viene esa atracción por el automóvil, pero la siente desde que tiene “uso de razón”, y en su casa nunca le dijeron que jugar con coches y motos era ‘cosa de niños’. “A mi hermano y a mí siempre nos han educado desde la igualdad, aunque es cierto que mis padres al principio hubieran preferido que me dedicara a otra cosa, porque sabían que éste no sería un mundo fácil para una mujer. Pero me apoyan mucho y ahora se sienten orgullosísimos de mí”, cuenta.

“Compito como uno más”

Cuando empezó a prepararse para cumplir su sueño –abrió boca con un ciclo de Electromecánica en Ávila– “para mí era algo tan normal que no era consciente de que éste es un mundo tan de hombres”, así que cuando llegó a clase y vio que era la única se preguntó extrañada: “¿A ninguna chica le gusta esto?”. Reivindica ser valorada “como mecánica, como técnica, y no como mujer”, y no soporta que solo por serlo se lo pongan más fácil. “Hay rallies en los que se concede un premio a la mejor copiloto femenina. No me gusta. Yo compito como uno más”, recalca. Sí es cierto, reconoce, que haber optado por una profesión tradicionalmente masculinizada obliga, en cierto modo, “a estar continuamente demostrando que vales, porque siempre vas a tener el foco puesto sobre ti”.

“Lo que más valoro no es ser mujer en un mundo de hombres, sino que me dedico a lo que me gusta, y creo que al final esa pasión se nota”, concluye la joven, convencida de que, en esto de la igualdad, “queda mucho que pelear”.

VANESSA DE VELASCO / PILOTO


“Mi mensaje para las chicas es que sean valientes, no perfectas, y hagan lo que les gusta”

La piloto Vanessa de Velasco.

Cuando acuden a los centros escolares y preguntan a los alumnos: “¿A quién le gustaría ser piloto?”, levantan la mano “bastantes chicos”; chicas, como mucho dos o tres. “Ellos no se plantean si es algo que van a poder hacer o si lo van a hacer bien, mientras que las niñas parecen tener interiorizado que lo de pilotar un avión no es para ellas”, cuenta Vanessa Velasco.

Romper este tipo de barreras es, precisamente, uno de los objetivos prioritarios de Aviadoras, la plataforma que impulsó a raíz de su trabajo de Fin de Grado sobre la situación de la mujer piloto. Sus miembros van a los colegios para que niños y niñas vean “con normalidad” que ser piloto no es una cuestión de género y que existen referentes femeninos. “Por lo general, las mujeres nos juzgamos mucho a nosotras mismas. Mi mensaje para ellas es que sean valientes, no perfectas. Y que hagan lo que les gusta”, señala.

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