Cultivadores y artesanos de la mimbre, oficios cuasi perdidos

Moisés Villardón es uno de los representantes de los artesanos salmantinos que nunca se pierde una feria. Durante 30 años, se dedicó a producir esta fibra vegetal en Pedroso de la Armuña

Antonio Moisés Villardón, en su casa con algunos de los objetos de su creación. REP GRÁF: DGRATIS Salamanca
Antonio Moisés Villardón, en su casa con algunos de los objetos de su creación. REP GRÁF: DGRATIS Salamanca

Forman parte de un lejano recuerdo pero ¿quién no ha ido a casa de sus abuelos y se ha encontrado con multitud de recipientes hechos de paja o mimbre? Como cestos que se usaban para recoger los huevos del gallinero, o las moras (actividad típica tras el verano, como la vuelta al cole). Estos objetos artesanales también servían para ir en busca setas y níscalos en una tarde de otoño… La espadaña de los taburetes o sillas enteras de esta fibra vegetal eran de lo más común del mobiliario rural. Sillones que, en la actualidad, se consideran de lo más chic. Pero estos objetos no se producen por arte de magia.

Los cultivadores y artesanos de mimbre tienen, lamentablemente, los días contados. Y es que este oficio tradicional se encuentra en peligro de extinción.

Antonio Moisés Villardón es uno de los artesanos de mimbre más conocidos de Salamanca. De hecho, suele ser el representante en las ferias que se dan cita en la geografía española y portuguesa. Y no duda en llevar por bandera los beneficios de la mimbre como cultivo para el campo y el terreno. Además, durante 30 años se dedicó al cultivo de esta fibra vegetal. “Ha sido una de mis grandes satisfacciones y la que me ha enseñado a proteger y querer la naturaleza y el medio ambiente”, afirma con rotundidad.

Actualmente, existen muy pocos países que cultiven mimbre. España se ha dedicado a su producción desde el siglo XVI ya que es “fácil de trabajar y de transportar”. Antiguamente, la familia de Antonio Moisés preparaba “concienzudamente el terreno” durante los meses de octubre y noviembre, para sembrar esta planta. Durante todo el invierno, iban recogiendo la mimbre y el salmantino, enamorado del cultivo, pasaba largas horas a la intemperie tomando fotografías de las estampas que deja este producto en los campos. Éstas fotografías le han servido para más de un cuadro que adorna su casa y para ilustrar parte material audiovisual que recopiló el antiguo Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente en torno al tema de la mimbre. El Gobierno presentó el vídeo ‘El cultivo de la mimbre: charla de José Abellán con Antonio Moisés’, que también se exhibió en la Casa de las Conchas el 7 de abril de 2014.

“La mimbre es un puente entre la agricultura y la reforestación, por ello, este oficio no debería perderse”

Aunque ya no se dedique al cultivo, Antonio Moisés sigue fabricando objetos muy variados: cestos, adornos para jarrones… “Para elaborar cualquier objeto hay dos procesos. Primero, se hinca en pilas de agua y, cuando sube la sabia en el mes de mayo, se pela para separar la corteza de la fibra de mimbre. Se pone al sol y blanquea. Dura pocos días, por ello, se usa un porcentaje pequeño de la producción del cultivo para la mimbre en blanco”, explica. “Sin embargo, para la mimbre en Buff (más oscura), tras la recolección, se deja secar y, en los meses de mayor calor, se cuece en una caldera durante cuatro o cinco horas. Se quita la cáscara, se pone al sol y, cuando se ha secado ya está preparada para que la usen los artesanos”, revela.

“La mimbre es un puente entre la agricultura y la reforestación, por ello, este oficio no debería perderse”. “Siempre ha estado cerca del hombre. Gracias a la mimbre, hemos transportado, hemos guardado, nos hemos protegido…”, defiende Antonio Moisés.

La fibra
La mimbre es una fibra vegetal que se extrae de un arbusto de la familia de los sauces. Se utiliza el tallo y las ramas de la planta, bien, en todo su grosor o en lonjas cortadas longitudinalmente. El cultivo procede del lejano oriente y, desde el siglo XVI, España ha sido un gran productor de mimbre hasta el XVIII, sobre todo para dedicarlo a cestería.

Las herramientas
Cada maestrillo tiene su librillo, pero, generalmente, los artesanos de la mimbre suelen contar con unos básicos en su haber para rendir culto a la mimbre. Tijeras, punzones, escofinas, podadoras, martillos livianos y cuchillas son algunos de los enseres.

Los colores
A esta fibra vegetal no le hacen falta tintes para conseguir distintas tonalidades. Existen dos procesos. Comúnmente, la mimbre en blanco y la mimbre en Buff. La primera comienza a tratarse en mayo, se hinca, se pela y se deja secar al sol para que blanquee. La segunda se seca y en verano se cuece, se pela y se pone al sol, por lo que adquiere un tono oscuro.

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