Amigos de la Bici: cuatro décadas de pedaleo

Desde su nacimiento, en el club cicloturista Amigos de la Bici conviven “dos almas”: la de los amantes de la bicicleta como vehículo recreativo y la de los apasionados por las rutas más exigentes, siempre sin afán competitivo

Miembros de Amigos de la Bici, en una salida organizada en 1980 / FOTOS: Amigos de la Bici

Corría el año 1978 y a un grupo de amantes de los pedales se le ocurrió la feliz idea de asentar sobre una base algo “más estable” el club de cicloturismo que había surgido en el seno del entonces Servicio de Educación Física de la Universidad de Salamanca, desde donde se ofrecían a los estudiantes “actividades deportivas de tipo recreativo”.

Nació así Amigos de la Bici con la intención de superar el vaivén constante de los universitarios y ofrecer “actividades de ciclismo no competitivo al conjunto de la ciudad”. Lo hizo en un momento en el que “había muy poca gente” que usara la bicicleta como medio de transporte urbano “o como vehículo recreativo para hacer excursiones”, tal y como explica uno de los fundadores del colectivo, Paco Cortés, en la introducción al programa diseñado por la entidad para la temporada 2018, el año en el que los miembros del club soplan 40 velas.

Algunos han vivido en primera persona la evolución del colectivo a lo largo de estas cuatro décadas, las alegrías, los sinsabores, las agujetas, las noches de acampada y los corderos asados en el campo algunos sábados por la tarde.

En 1981.

José Luis Infante entró como socio en Amigos de la Bici solo dos años después de su fundación. Y ahí sigue. Recalca el afán “no competitivo” de una asociación que trata de proponer una oferta equilibrada entre el cicloturismo por carretera y el desarrollado por caminos. También entre los recorridos de pocos kilómetros, “asequibles a todas las piernas”, y las rutas “de gran exigencia deportiva y física”; en definitiva, entre “las dos almas opuestas”, las “dos formas de entender la bici” que, en palabras de Paco Cortés, han convivido en una organización que ha contribuido en buena medida a fomentar en Salamanca el entusiasmo por la bicicleta y las enormes posibilidades de su uso recreativo.

Un año después de su fundación, comenzaron a organizarse los Días de la Bici “para llamar la atención de la ciudad a favor de la bici urbana y, al tiempo, fomentar el excursionismo ciclista por el campo”. José Luis Infante corrobora las palabras de Cortés en este sentido. “Se trataba de pasar los fines de semana juntos y disfrutar de la naturaleza”, indica el portavoz de un colectivo que ahora ronda los 110 socios, mientras que hace 15 años no llegaban ni a la mitad. Desde sus inicios, los Amigos de la Bici también incorporaron propuestas de largo kilometraje para los más ‘atrevidos’.

Desde hace aproximadamente una década, el club está homologado para organizar brevets, licencias que, en el ámbito del cicloturismo, se otorgan por realizar rutas de larga distancia por carretera que deben completarse en un tiempo máximo establecido y con puntos de paso obligatorio.

El calendario de la temporada está repleto de citas para casi todos los fines de semana: largas o cortas; por carretera o por caminos… Lo importante, al final, son los ‘buenos ratos’, así que… larga vida a este club de amigos de los pedales en este brindis de aniversario.

Socios del club cicloturista, este febrero.

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