Barberías, el renacer más ‘cool’

Conservan cierto tinte arcaico, pero aliñado con elementos renovadores, y han logrado atraer a una clientela fiel que busca recibir un trato personalizado en un espacio exclusivo para el bienestar masculino

Ángel Cruz, en su 'barber shop', situada en la calle Gargabete.

Hace dos semanas, Ángel Cruz añadió un nuevo reconocimiento a su lista de triunfos, el tercer puesto en una de las categorías de la Barber Battle organizada dentro del XXV Campeonato Nacional de Peluquería, concretamente en la de Estilo Fade (degradado o desvanecido), uno de los cortes más cool del momento.

Ya a finales de 2015, el salmantino se convirtió en el mejor peluquero de España al alzarse con el premio que cada año otorga Barberos 3.0, la mayor plataforma profesional de peluquería masculina de Europa, de la que su establecimiento, La Barbería de Ángel, forma parte.

En la batalla de barberos celebrada el 30 de abril en el marco del campeonato nacional, convocado en Valladolid, los participantes tuvieron 30 minutos para realizar el corte en directo bajo la atenta mirada de los comisarios de pista, encargados de velar porque la prueba transcurriera sin trampa ni cartón y de garantizar el cumplimiento de un reglamento que prohíbe, por ejemplo, preparar al modelo antes del inicio del desafío.

El tercer premio demuestra, indudablemente, que el trabajo de Ángel Cruz convenció al jurado le otorgó el tercer premio, pero él “iba a ganar”. Pese a todo, se muestra muy satisfecho, dado el nivel de la competencia, que era mucha, porque la categoría de Estilo Fade fue la que registró el mayor número de participantes de todo el país.

Ángel Cruz, con el modelo al que peinó en la ‘Barber Battle’.

No en vano, el corte degradado es el look masculino de moda, y no hay indicios de que su reinado sea fugaz, según comenta el propietario de La Barbería de Ángel. “Son cortes Old School, de inspiración rockabilly, muy bonitos y que quedan muy bien si están bien hechos, y por eso es una moda que está durando”, explica este peluquero que lleva un cuarto de siglo trabajando en el sector y que hace dos años y medio decidió darle una vuelta al negocio y darle ese aire retro que se le presupone a cualquier barbería que se precie.

Reconvertir su peluquería de caballeros en barber shop ha sido una decisión de lo más acertada en un momento en el que estos establecimientos viven su época dorada. Conservan su tinte arcaico, pero aderezado con elementos renovadores, y han logrado atraer a una clientela fiel que valora un trato personalizado y, en cierto modo, que se haya “recuperado” este espacio exclusivo de bienestar masculino.

“Antes arreglábamos una barba a la semana, como mucho, ahora pueden llegar cinco o seis cada día”

“Hasta ahora predominaban las peluquerías unisex, en las que el 80% de los clientes son mujeres. En una barbería, el hombre recibe un servicio más especializado que incluye el afeitado y el arreglo de barbas”, indica Ángel Cruz, señalando así directamente una de las claves del auge de estos establecimientos: la indiscutible moda de las barbas.

Su necesario mantenimiento ha hecho crecer de forma “espectacular” el número de clientes que demandan atención para conservar su apariencia y estilo en condiciones óptimas. “Antes arreglábamos una barba a la semana, como mucho, ahora pueden llegar cinco o seis cada día. Este servicio supone un porcentaje elevado de nuestra actividad diaria”, asegura el propietario de La Barbería de Ángel.

Hugo Fuente confirma esta tendencia. En octubre del pasado año, este palentino que trabajaba desde hace años como peluquero en Barcelona abrió en la capital salmantina La Cocobongo, una barbería asentada en el barrio más rompedor y vanguardista de la ciudad, a la que ha dado un toque diferenciador al incluir un espacio de ropa vintage “para caballeros y damas”. Cuenta que la idea “ha llamado mucho la atención” y que, a pesar del poco tiempo transcurrido desde la inauguración de su negocio, está “bastante satisfecho” con la acogida.

Hugo Fuente, a través del escaparate de La Cocobongo.

Está convencido de que el boom de las barberías no será efímero, entre otras cosas porque ha contribuido a “recuperar el gusto por la elegancia en el corte y una estética que se había perdido”. Eso sí, cree que para evitar que esto se convierta en una moda fugaz es imprescindible un aprendizaje constante que permita responder a las demandas cambiantes de la clientela. “Si vas adquiriendo nuevos conocimientos y te renuevas, no creo que sea algo pasajero”, apunta.

El espacio de ropa ‘vintage’ en la barbería del palentino.

Lo cierto es que, en la actualidad, las barberías ofrecen un servicio indispensable para quienes apuestan por ir a la última. “Las barbas largas y los cortes degradados y pulidos exigen un mantenimiento frecuente, con arreglos cada 15 o 20 días”, recuerda el peluquero palentino.

Ángel Cruz lo corrobora. “La gente que tiene una barba cuidada acude con frecuencia a la barbería, cada 10 o 15 días, como mucho. Es muy importante utilizar un champú y un aceite de hidratación apropiados, porque las barbas resecan mucho la piel y porque así se consigue que tengan brillo y den sensación de limpieza. Y ocurre lo mismo con determinados cortes de pelo, como los rapados; para llevarlos bien es necesario un arreglo constante”, sostiene el peluquero, que indica que los hombres suelen ser fieles a su barbero de confianza.

“Tengo clientes que empezaron a venir cuando tenían 3 o 4 años y que ahora trabajan en Madrid y vienen a cortarse el pelo aquí los sábados”, subraya con satisfacción este barbero, uno de los muchos ejemplos, como el de La Cocobongo, que demuestran que Salamanca también tiene su sitio en el mapa de las cool barbers.

Una sugerente imagen de La Cocobongo.

Galería:

¿Quieres ser el primero en comentar?

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*