El anticuario salmantino que convierte en ‘piezas de museo’ los sillones de barbero

Javier Pierna y su equipo restauran butacas de antiguas barberías para convertirlas en piezas de museo

Uno de los sillones restaurados.

Seguro que ya se han dado cuenta, es difícil hasta para los más despistados obviar que se lleva la barba. El género masculino ha sucumbido en masa. La moda que nació de la mano de los hipsters y de los lumbersexuales como seña de identidad junto a la camisa de cuadros, se ha convertido en un símbolo masculino en los últimos años, aunque dicen los más entendidos que se vislumbra el final de su reinado a favor del bigote, que ya empiezan a lucir los influencer y personajes públicos.

De cualquier manera, lo que está claro es que el hombre se cuida como nunca y se pone en manos de profesionales. Renace la figura del barbero y, con ella, acaparan espacio en las calles las barberías o Barber Shop, que ahora parece que todo suena mejor en inglés. Lo hacen cuidando al máximo su decoración, con una estética retro a la que en algunos casos se da forma con piezas casi de museo, como los sillones de barbero.

De sillones y antigüedades en general sabe, y mucho, Javier Pierna, un salmantino que ha aprovechado la época dorada de este negocio para ampliar el suyo. “Todo comenzó hace dos años. Entre las antigüedades que llegan a mi taller recaló un sillón de barbero que restauré y quedó espectacular. Un barbero de Salamanca nos dio la idea de continuar con esta línea de trabajo y comercializar antiguas butacas de barbero. Desde entonces no hemos parado de trabajar”, comenta Pierna, quien apunta que son un equipo de cuatro personas –Pruden, Alberto, Pepe y él– los que están detrás de este negocio.

Javier Pierna.

Desde Pedrosillo el Ralo, donde se encuentra su taller, han salido ya decenas de sillones a barberías de diferentes puntos de España y también a establecimientos de otros países de Europa. “También he recibido peticiones de Suramérica y de México, incluso, pero los costes de transporte se disparan”, recalca Javier.

Como buen anticuario, el salmantino consigue viejos sillones por toda España. “Hasta hace una década eran elementos retirados, se vendían por 50 euros o, directamente, se tiraban. Hoy, en cambio, su precio se ha multiplicado y encontrarlos a precio competitivo no es sencillo”, cuenta.
Por ello, el anticuario trabaja bajo pedido y a la carta. Restaurar una de estas piezas supone una semana de trabajo continuado para cuatro personas. “Así que no podemos permitirnos tener stock de producto terminado. En estos momentos tenemos 25 sillones sin restaurar. La lista de espera para quienes desean conseguir uno completamente adaptado a su gusto es de dos meses”, indica.

Podemos decir sin titubeos que los de Predrosillo son los únicos restauradores que hacen este trabajo en toda Europa. “No tenemos competencia, porque elaboramos un producto no solo decorativo y de alta calidad, sino también funcional. Lo que nosotros hacemos, desde luego es bueno, es original y vamos innovando y desarrollando el sillón de barbería antiguo para adaptarlo a este tiempo y que sea práctico y útil. Realizamos un trabajo que no ha hecho nadie hasta hoy”, expone.

En España se fabricaban excelentes sillones, algunos íntegramente nacionales, como los de la marca Jaso, que salían de una fábrica de Eibar entre 1930 y 1950. También se comercializaba en España, desde finales del siglo XIX hasta mediados del XX, mobiliario de la firma inglesa Triumph, “grandes sillones”, apunta el restaurador; y de Estados Unidos llegaron los “Koken”, también se vendieron a finales del XIX y se caracterizaban por su alta calidad y porque incorporaban sistema hidráulico para ajustar la altura.

La firma del fabricante aparecía en un elemento clave en este tipo de piezas, los reposapiés, que en el taller de Pedrosillo se cuidan al detalle, a sabiendas de que es el remate perfecto a un trabajo de calidad.

Los esmaltes, los colores, los materiales con los que se forran los asientos, las firmas de la barbería… Todos los elementos se miman al detalle en función de la decoración de la barbería. Para aprender de este negocio, Javier ha recorrido establecimientos de todas las partes del mundo y, desde hace dos años, incluye en su circuito de ferias el Salón Look, el encuentro de profesionales de peluquería más importante de España, que se celebra cada año en IFEMA. “Está claro que este negocio depende de una tendencia que, como tal, desaparecerá con el tiempo, pero mientras dure la moda, aquí seguiremos restaurando sillones”, comenta Pierna.

Los datos

Aunque próximamente contarán con nuevo portal en Internet, los interesados pueden encontrar información en:

www.antiguedadesrusticas.com

Desde Facebook, la dirección es: El sillón del Barbero

Dirección postal: municipio de Pedrosillo el Ralo

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