Álvaro Lobato, un campeón del ‘pedaleo’ que sueña con los Juegos Olímpicos

El joven estudiante de la Universidad Pontificia acaba de ganar la Copa del Mundo de BTT y es líder del Open de España en esta especialidad ciclista

Álvaro Lobato, campeón de la Copa del Mundo BTT
Álvaro Lobato (centro), en el podio.

Álvaro Lobato acaba de ganar la prueba de la Copa del Mundo de BTT (Bicicleta de Montaña), se ha puesto líder del Open de España en esta especialidad ciclista y hace dos fines de semana se hizo con el primer puesto en el Campeonato de Castilla y León, en la modalidad de ciclismo de montaña MTB, representando al equipo UPSA-BlackWolf (patrocinador italiano del ciclista).

Con semejante palmarés, acepta con cierto pudor que éste puede ser “su mejor momento”, aunque asegura que prefiere tomarse los éxitos “con calma”. Ya hace un par de años obtuvo destacados resultados en el Open de España de BTT Sub23, clasificándose para un Mundial en el que alcanzó una meritoria 25ª posición.

Su agenda deportiva está repleta para los próximos meses. En septiembre estará presente en el Campeonato de España, convocado en Málaga, pero antes, el 25 de junio, participará en el Mundial que se celebra en Singen (Alemania). “Voy a salir a ganar, pero soy consciente de que es muy difícil. No hay categoría Sub23, así que si me clasifico correría en absoluta, donde hay deportistas con muchos años de trayectoria”, comenta.

El ciclista, a su llegada a la meta.

Él tiene solo 21 años, es alumno del Grado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (CAFyD) de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA)y deportista internacional por España, y demuestra tener los pies bien asentados en el suelo, además de una notable capacidad de superación y esfuerzo.

Prueba de ello es que hace unos meses, cuando “se desmanteló” el equipo ciclista de ruta profesional Bolivia, liderado por el ex corredor salmantino Laudelino Cubino y con el que pretendía afrontar importantes retos, como correr en carretera en la categoría Continental, el joven optó por la alternativa más difícil.

“En un primer momento, pensé en colgar la bici, pero luego, no sé si por las ganas y la rabia, y también porque mi familia y mis amigos me animaron a seguir, decidí volver a la mountain bike y seguir corriendo con un equipo propio, intentando buscar patrocinadores a través de una empresa de entrenamiento que he creado”, explica.

Los estudios, también prioridad

El proyecto le exige un alto grado de esfuerzo personal y sacrificio, no solo a la hora de soportar los gastos derivados del ciclismo, un deporte “súper caro”, sino porque Álvaro Lobato tiene muy claro que sus estudios también tienen la máxima prioridad, por lo que hace malabarismos para compaginar las obligaciones académicas y las deportivas.

Reconoce que es “complicado”. Cursa primero de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte “con algunas asignaturas de segundo”, y entrena entre cuatro y cinco horas diarias, así que sus jornadas, por lo general, comienzan a las ocho de la mañana y terminan alrededor de las tres de la madrugada. En esa horquilla repleta de clases, estudio, gimnasio y bicicleta es prácticamente imposible encontrar hueco para la diversión, aunque su pasión por el deporte es tal que disfruta de los entrenamientos como si fueran ocio.

Su deseo es dedicarse profesionalmente al ciclismo, pero ve claro que su formación es un as en la manga indispensable por si no lo consigue y porque sabe que la carrera deportiva no suele ser de largo recorrido. “Si no pudiera llegar al deporte profesional, me gustaría trabajar en un centro de alto rendimiento para para deportistas, sobre todo en mi disciplina”, destaca.

Una mentalidad realista que, sin embargo, no es obstáculo para los sueños. El suyo es “llegar a unas Olimpiadas”. Reconoce que se ha llegado a plantear “Tokio 2020”, pero de nuevo sale a relucir la sensatez y la prudencia: “Prefiero ir con calma y vivir el presente”.

 

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